That Dragon, Cancer. Un videojuego sobre la enfermedad.

lunes

Lo que os traigo hoy no es una historia alegre, aunque tampoco es una historia del todo triste. Todo comenzó cuando Ryan y Amy Green, tras perder a su hijo Joel, de cinco años, a causa de un cáncer que le fue diagnosticado cuando solo contaba con 12 meses de edad, decidieron desarrollar un videojuego en honor a su hijo basado en las experiencias que, como padres y como parte de su lucha contra la enfermedad, habían tenido que experimentar. En Marzo de 2014 la vida de Joel llegó a su anunciado final. Entonces sus padres plantearon el proyecto en una plataforma de financiación colectiva para hacer un videojuego corto desarrollado exclusivamente para Ouya. Finalmente el proyecto ha adquirido una dimensión mayor y también se publicará en Microsoft Windows y Mac OS X… Su lanzamiento mañana, 12 de enero de 2016.

That Dragon; Cancer se jugará mediante una perspectiva de primera persona a través de diferentes capítulos (como si fuera una serie) basadas en las experiencias que sus padres tuvieron que vivir a lo largo de esos cinco años, ahondando en esas sensaciones y emociones de cada momento, tratándolas individualmente e intentando transmitirlas al jugador. El jugador generalmente encarnará a un padre cuyo hijo está condenado por la misma enfermedad y podrá interactuar con otros personajes y tomar ciertas decisiones, similares a los que las Green tuvieron que enfrentarse. Por ejemplo, durante uno de los capítulos se profundizará en el aprendizaje del diagnóstico del niño, para entender la enfermedad y como surgen nuevas responsabilidades en cuanto al cuidado del bebe. Sin embargo, el juego comenzará de otra manera, manejando a un pato, de los que Joel alimentaba en el estanque con pan. Al acercarse a la orilla, escuchará a los otros hijos del matrimonio (han tenido cuatro). Uno de los hijos pregunta a su padre porque Joel, a pesar de su edad, solo es capaz de balbucear. Los Green explican que es por la enfermedad (un cáncer que afecta al sistema nervioso) y que debido al tratamiento de quimioterapia que tuvo que soportar a corta edad, su desarrollo mental se ha estancado en el año y medio de edad.

Ryan Green, explica que su gran carga es que no haberle podido explicarle a su hijo el videojuego que estaban creando para él. "Por desgracia, el desarrollo mental de Joel jamás superó los 18 meses. Así que, aun con cinco años, seguía siendo como un niño de año y medio. Es algo que me angustia como padre. Me gustaría haber conocido mejor a Joel. Sé lo que era amarlo, abrazarlo, hacerlo feliz. Pero no siento que haya llegado a saber cuáles eran sus pensamientos. Y me apena mucho".


LA FAMILIA GREEN AL COMPLETO

En otro de los capítulos, manejaremos a Joel volando por un espacio sujeto a unos globos, mientras las células cancerígenas, representadas como zarzas negras, los van reventando uno a uno evitando que el entorno pueda “sujetarse” por si mismo. Irremediablemente, al final Joel acaba cayendo.

También hay capítulos duros, muy duros. En “Deshidratación”, viviremos un capítulo que se desarrolla durante uno de los días que tuvo que pasar Joel en el hospital y que, a raíz de su tratamiento, no podía beber agua.  La escena transcurre con el bebe llorando y gritando sin parar mientras sus padres sienten la impotencia de no poder ayudarlo. “Es el primer episodio que hicimos”, explica Ryan, “fue una de las noches mas duras que pasé con Joel”. En el juego dura cinco o diez minutos, pero les ayudó a decidir que la historia debía ser contada por episodios porque esa noche Ryan dice que “la sentió como una experiencia completa, con su principio y su final”.

Creo que este es un buen ejemplo de la dimensión que pueden tomar los videojuegos y las posibilidades que su naturaleza interactiva pueden aportar en términos de experiencia e incluso desde el punto de vista educativo. El juego está diseñado para que el jugador experimente los momentos altos y bajos de ese periodo de lucha dramática, utilizando el medio para proporcionar una inmersión que una película, por ejemplo, no podría.

Amy Green, madre del niño, explica que "Nos sorprendimos al descubrir que las cosas que echábamos más de menos de Joel no eran las que esperábamos. Eran los pequeños momentos mundanos, cómo se sentía abrazarlo, por ejemplo. Nos dimos cuenta de que en una película o en un libro la trama tiene que avanzar y esos momentos no pueden ser los protagonistas. Pero en un videojuego es el jugador el que elige el tiempo que dedica a cada escena. Por eso era el canal artístico perfecto para nosotros".


El minidocumental “Conoce a Joel, mis últimos días”

La magia y los sueños también tienen su cabida en la experiencia. Por ejemplo, hay un capítulo que los Green plantean como un videojuego dentro de su videojuego en el que convierten a Joel en un héroe medieval que se va a enfrentar a un gran dragón negro: el cáncer. U otro en el que Joel habla (doblado por su hermano) planteando una realidad alternativa como si ese gran dragón negro nunca hubiese aparecido y el desarrollo de Joel hubiese sido el de cualquier otro niño “normal”.

El proyecto generó una bola social de gente implicada en el proyecto o padres afectados por situaciones similares. Su página web se llenó de relatos de personas relatando experiencias sufridas y gracias a muchas de las cuales se inspiraron para incluir algunas cosas en el videojuego. La notoriedad que el proyecto consiguió gracias a todo esto también hizo posible la financiación adicional de otro tipo de inversores. Sin embargo, estos inversores tenían dudas sobre la rentabilidad de su inversión dada la naturaleza del título. Por culpa de ellos, o gracias a ellos, el juego sufrió varias modificaciones, como una mayor interactividad y menos narrativa para que el jugador empatizase con la historia y con la afección de Joel. El padre dice que el cambio fue para mejor, ya que elimina la obviedad de que el videojuego tratase exclusivamente sobre su propio dolor de vivir, sabiendo el destino de Joel. Visto con perspectiva, cree que podría ser un enfoque muy egoísta por su parte.

En este omnipresente debate socio-cultural sobre si los videojuegos son arte o no, la familia Green se postula sin duda bajo el “si”. Ryan Green apela a la experiencia humana para argumentarlo. "Cualquiera que sea padre comprenderá la importancia del videojuego como arte. Es uno de los lenguajes más potentes, sino el mayor, para comunicarnos con los niños, con nuestros hijos. Para mí no es menor a ningún otro arte". Por eso That dragon cancer no será el único juego. Tras esta elegía a su hijo, vendrán otras obras que explorarán también "lo trascendental" a través de la empatía.

Y por cierto, ya que seguramente alguno se lo estará preguntando… si. El padre de Joel realmente se dedica a desarrollar videojuegos independientes. Su equipo de trabajo se hace llamar “Numinous Games”.

EL TRAILER DEL VIDEOJUEGO


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