
Un productor de musica en crisis (Mark Ruffalo) descubre, casi por casualidad, que lo que lleva buscando toda su vida se encuentra delante de sus narices, subida a un escenario de bar debutando delante de unos oyentes que apenas reparan en su presencia (Keira Knightley). Dos vidas que no deberían estar ahí pero que, gracias al fruto de la convergencia, no se me ocurre otro lugar mejor en el que podrían haber estado. Ese encuentro significará un punto de inflexión para ambos, un redescubrimiento de sí mismos y la mejor manera de liberar juntos su verdadero amor: la música. Algo que no habrían podido haber hecho por separado.
No me gustan los musicales. Es decir, en general no me gustan las películas de música estándar, llenas de pantomimas y actuaciones propias de un show de televisión presentado por Jose Luis Moreno. Me recuerdan un poco a los 90. Sin embargo, tengo algún tipo de debilidad por las peliculas que utilizan la música exclusivamente como lo que realmente es, un lenguaje de expresión, sin añadidos. Le dan una dimensión completamente diferente a unas historias que de otra manera habrían resultado simplemente mediocres, y se convierten en la película en sí misma. No son musicales, es música de autor rodada en formato de cine. Y hasta ahora no hay muchas películas en las que haya visto eso. Seguro que en "Once", una película irlandesa de la que os hablaré en otro momento y quizás también, aunque salvando las distancias, en "8 millas".
Begin Again no sería lo mismo sin su parte musical, en gran parte porque sin ello no habría Begin Again. La historia, los personajes y la creación de un disco en plan amateur por las calles de Nueva York que hacen de la ciudad una protagonista más deben mucho a esa parte. Sin embargo, el verdadero atractivo ni siquiera está en ninguna de esas cosas, si no en el prisma que solo la música es capaz de aportar para ver su verdadero significado. Creo que hay una determinada parte del film donde queda bastante claro. Parafraseando la propia película: "Todas las banalidades de repente se convierten en perlas divinas y resplandecientes. Por la música". Y así es, Begin Again convierte esa filosofía en un método de hacer las cosas, y ese método en un verdadero arte.
Ahora mismo tengo un poco la ilusión de tener una película mas que sumar a ese repertorio de musicales no-musicales. Begin Again me ha parecido una maravilla en ese sentido. Es sencilla, franca y con ese encanto propio de la honestidad del genero autor. Hay muchas cosas que destacar. Iba a decir que la primera hora estaba llena de escenas con un encanto extremadamente especial pero creo que todo el film está lleno de ellos. Y son precisamente esos pequeños detalles los que calan y tocan fibras sin que uno pueda preverlo, y mucho menos resistirse a ello. La manera de imaginar pequeños arreglos en la canción que tiene Mark Ruffalo mientras Keira toca sobre el escenario es sencillamente hermosa, no hay una palabra mas definitoria. La cita compartiendo el mismo reproductor mp4 mientras bailan juntos (y aislados) en una discoteca tiene infinitas connotaciones, todas ellas especiales. Nunca un divisor de auriculares tuvo tanto significado. Pero sobre todas las cosas, siempre está la música como denominador común, o esa parte que nos define como personas y que utilizamos a veces para descubrirnos a nosotros mismos.
Otra de las cosas que me gustan de estos "musicales de autor" es su capacidad para llevarte a un terreno blanco, en el que tu decides hacia donde tirar. Begin Again da justo en el clavo sensiblero, pero nunca ñoño, para llevarte a un estado emocional confuso y maleable en el que uno puede debatirse entre éxtasis de la alegría o el desborde del llanto. O todo junto, con las infinitas ramificaciones que uno pueda inventarse. Cualquier opción es valida dado que su tracklist está precisamente pensado para ello, como catalizador, para que cada uno exteriorice a su manera lo que lleva dentro. Creo que el film puede ser bastante revelador en este sentido.
Poco malo puedo decir de Begin Again. Criticarle algo sería tan pedante como injusto. Me ha embrujado su inherente encanto, su manera de resultar íntima, su manera de contar cosas a través de la producción de un disco y sobre todo su transparencia. Esa manera de ir de cara. Resulta sincera incluso para no limitarse a llenar la película con versiones de otros hits. Dispone de sus propias composiciones y una de las curiosidades es que Keira Knightley pone su propia voz. Otra de las curiosidades es que también sale Adam Levine (el de Maroon 5). Ruffalo y Knightley destacan muchísimo sobre el resto (pienso que Knigthley se excede haciendo papeles de época) así que esa sensación de que Adam no se encuentre a la altura puede tener cierta justificación.
Creo que merece la pena ver la película para que todo el mundo comprenda la importancia que tienen esas siete notas en nuestras vidas, sean las vidas que sean. Y eso es tan innegable como que no conozco a nadie al que no le guste la música. Os dejo el trailer. Que por cierto ahora que lo veo aparece parte de una escena que os comentaba. También me doy cuenta de que es el mismo director que Once. Ya decía yo que ambas compartían bastante cosas...
Begin Again no sería lo mismo sin su parte musical, en gran parte porque sin ello no habría Begin Again. La historia, los personajes y la creación de un disco en plan amateur por las calles de Nueva York que hacen de la ciudad una protagonista más deben mucho a esa parte. Sin embargo, el verdadero atractivo ni siquiera está en ninguna de esas cosas, si no en el prisma que solo la música es capaz de aportar para ver su verdadero significado. Creo que hay una determinada parte del film donde queda bastante claro. Parafraseando la propia película: "Todas las banalidades de repente se convierten en perlas divinas y resplandecientes. Por la música". Y así es, Begin Again convierte esa filosofía en un método de hacer las cosas, y ese método en un verdadero arte.
Ahora mismo tengo un poco la ilusión de tener una película mas que sumar a ese repertorio de musicales no-musicales. Begin Again me ha parecido una maravilla en ese sentido. Es sencilla, franca y con ese encanto propio de la honestidad del genero autor. Hay muchas cosas que destacar. Iba a decir que la primera hora estaba llena de escenas con un encanto extremadamente especial pero creo que todo el film está lleno de ellos. Y son precisamente esos pequeños detalles los que calan y tocan fibras sin que uno pueda preverlo, y mucho menos resistirse a ello. La manera de imaginar pequeños arreglos en la canción que tiene Mark Ruffalo mientras Keira toca sobre el escenario es sencillamente hermosa, no hay una palabra mas definitoria. La cita compartiendo el mismo reproductor mp4 mientras bailan juntos (y aislados) en una discoteca tiene infinitas connotaciones, todas ellas especiales. Nunca un divisor de auriculares tuvo tanto significado. Pero sobre todas las cosas, siempre está la música como denominador común, o esa parte que nos define como personas y que utilizamos a veces para descubrirnos a nosotros mismos.
Otra de las cosas que me gustan de estos "musicales de autor" es su capacidad para llevarte a un terreno blanco, en el que tu decides hacia donde tirar. Begin Again da justo en el clavo sensiblero, pero nunca ñoño, para llevarte a un estado emocional confuso y maleable en el que uno puede debatirse entre éxtasis de la alegría o el desborde del llanto. O todo junto, con las infinitas ramificaciones que uno pueda inventarse. Cualquier opción es valida dado que su tracklist está precisamente pensado para ello, como catalizador, para que cada uno exteriorice a su manera lo que lleva dentro. Creo que el film puede ser bastante revelador en este sentido.
Poco malo puedo decir de Begin Again. Criticarle algo sería tan pedante como injusto. Me ha embrujado su inherente encanto, su manera de resultar íntima, su manera de contar cosas a través de la producción de un disco y sobre todo su transparencia. Esa manera de ir de cara. Resulta sincera incluso para no limitarse a llenar la película con versiones de otros hits. Dispone de sus propias composiciones y una de las curiosidades es que Keira Knightley pone su propia voz. Otra de las curiosidades es que también sale Adam Levine (el de Maroon 5). Ruffalo y Knightley destacan muchísimo sobre el resto (pienso que Knigthley se excede haciendo papeles de época) así que esa sensación de que Adam no se encuentre a la altura puede tener cierta justificación.
Creo que merece la pena ver la película para que todo el mundo comprenda la importancia que tienen esas siete notas en nuestras vidas, sean las vidas que sean. Y eso es tan innegable como que no conozco a nadie al que no le guste la música. Os dejo el trailer. Que por cierto ahora que lo veo aparece parte de una escena que os comentaba. También me doy cuenta de que es el mismo director que Once. Ya decía yo que ambas compartían bastante cosas...
Muy buenas chavales, anoche estuve viendo esta peli y la verdad es que es cojonuda. Las similitudes con Once son muchas, se nota que ha sido dirigida por el mismo director y el tío vuelve a demostrar su buen gusto por la música.
ResponderEliminarLa canción que graban en el ático me encanta y la que graban en la calle con los niños está también muy bien.
Como anécdota os comentaré que tanto el cantante de Maroon 5 como el rapero negro (Cee Lo Green) que les echa un cable económicamente son jurados del concurso "The Voice" en su versión americana.
Prometo pasarme por aquí más a menudo. Besitos...
La mala noticia es que no creo que veas nunca estas canciones en tu apreciado Singstar...
ResponderEliminar;)