Battlefield: Del cielo al infierno.

martes


No, no es el título de una nueva entrega, pero bien que podría serlo. Aunque esta vez ha sido que no, también por mi parte. Si la memoria no me falla, esta será la primera vez que voy a pasar olímpicamente de la nueva entrega de Battlefield. Y no será porque no he estado tentado a probar la beta de Hardline, eso os lo puedo asegurar. Incluso la versión de PC. Pero como que no me dio la gana de instalar el dichoso Origin de las narices, así de claro. Como seguidor de la saga (que no fan, eso es otra cosa) que he sido desde “Battlefield 1942” no puedo más que mostrar mi cansancio y mi rendición ante tales aberraciones y palos de ciego que, cual gobierno de Rajoy se preciara, lo han realizado con tanta premeditación como torpeza. Es que esto ya es lo último que no esperaba de la franquicia. Reducir unos conceptos, una manera de jugar tan particular y característica, al más simple de los estilos de juegos, me ha parecido la gota que ha colmado el vaso. Y es que jamás pensé que un Battlefield se convertiría en un Counter-Strike del siglo XXI.



Repasemos brevemente la historia de Battlefield (tranquilos, será rápido e indoloro). Nació con el mencionado “1942” en plena época donde los FPS bélicos de la Segunda Guerra Mundial estaban en su máximo apogeo. El mayor referente era Medal of Honor. Andamos allá por el año 2002-2003 para situarnos. El estudio de desarrollo DICE sorprendía con un FPS que se alejaba totalmente de lo visto hasta la fecha. Mapas enormes, control de vehículos y personalización de cada soldado con sus clases convirtieron a aquel FPS en una nueva referencia del género. Esto, como todos sabemos, no acabo aquí. Pocos años después, justo ahora hace diez, algo pasó. Supongo que se alinearían los planetas o hubo alguna conjunción cósmica y mágica que no se ha vuelto a repetir. El caso es que a la gente de DICE les entro una inspiración casi divina y se sacaron de la manga una de las mejores secuelas (no confundir con expansiones) de la historia: “Battlefield 2”.

Así fue la revolucionaria opción de jugar como comandante.

Metidos ya en la guerra moderna, esta segunda entrega, tras su espectacular éxito, sentó las bases de lo que iba a ser nombrar a Battlefield como el gran FPS donde todo parecía posible. Patrullas, comandantes, unos gráficos brutales para la época, vehículos difíciles de controlar y una serie de mapas absolutamente magistrales. Dichos mapas aparecen en “Battlefield 3” y “Bad Company 2” ya remasterizados. Al poco después quisieron ajustar cuentas con las consolas. Todo lo bueno que era “Battlefield 2” en PC era de desastroso en aquella infame versión para Xbox 360. Las dos entregas de “Bad Company” fueron las obras más destacables en consolas de la pasada generación. Hasta aquí todo más o menos bien. “Battlefield 3” quiso ser una especie de híbrido intentando funcionar de la misma manera en PC y consolas, y la cosa no salió todo lo bien que se esperaba. Sin ser un mal juego, no cuajó en ninguna de las dos plataformas. Todo el mundo se dio por satisfecho, pero ya andábamos con la mosca detrás de la ojera. 

Y con “Battlefield 4”, hace poco más de un año, llegó la hecatombe. Lanzado al mercado con una precipitación escandalosa, se ha convertido en la gran referencia, el gran ejemplo, de cómo NO realizar un juego. La obsesión enfermiza de EA por vender DLCs hizo que le llovieran las críticas más feroces de la comunidad de jugadores. Increíblemente bien puntuado por la prensa especializada, muchos usuarios (yo el primero) nos sentimos engañados con un producto que estaba en fase Alpha. Sí, lo he dicho bien: Alpha. Si existe alguna entrega que se merezca el apodo de “Battlebug” ese es “Battlefield 4”. Lag, armas que no disparaban, otras potenciadas de manera exagerada, errores con las patrullas, servidores que se caían, PS3s congeladas, salidas al menú de PS4… Es tal la cantidad de fallos que necesitaríamos varios días para recopilarlos todos. Poco a poco lo fui dejando jugar, porque me suponía un suplicio el rato que estaba ante la pantalla. Ni con parches de gigas han solucionado la jugabilidad.


Más allá de los fallos no es menos sangrante que encima los DLCs contemplen nuevos vehículos como las motos, nuevas armas y mapas mucho mejor diseñados. Ya no es que te vendan un juego en estado precario a nivel técnico. Es que además está incompleto. Por supuesto no pasé por caja por ningún contenido descargable. Es que eso ya, con todos mis respetos a quien lo haya hecho, es bajarse los pantalones como un gilipollas. Alguno me dirá que, bueno, no sólo ocurre esto con “Battlefield” y EA, que la industria está llena de juegos incompletos con DLCs. Es cierto, estoy completamente de acuerdo. Pero hacer esto en un juego basado en el multijugador sobrepasa todas las fronteras. Consigues romper la equidad en el juego. Hay jugadores de primera y de segunda. Ricos y pobres, en una clara intención de intentar forzarte a pagar más dinero, para que puedas luchar contra (o con) el rico en igualdad de condiciones. Y yo por ese aro no paso. Es la trampa en la que muchos han caído.

“Battlefield Hardline” todavía no está a la venta, falta un mes para su lanzamiento, y ya me ha espantado. Como suelen hacer últimamente, lanzaron una beta que, al contrario de lo que han sido otras betas, ha durado bastante poco. Pensé en descargármela dudando si elegir probarla en PC o PS4. Antes de eso me topé con un streaming en youtube comentada por jugadores españoles (no los payasos que ya conocéis, sino jugadores de verdad) y con unos diez minutos tuve suficiente. Se me quitaron las ganas por completo. Es más, no comprendo por qué ese juego lleva el nombre de Battlefield. Me parece más bien una especie disco de expansión (¿os acordáis?), o lo que sería hoy día un DLC en toda regla. Hardline ya empieza a oler mal incluso antes de ser lanzado. No me negaréis que ha sido toda una “hazaña” el hecho de retrasarlo hasta marzo, dejando a un tal “CoD Advanced Warfare” solito comiéndose el pastel de las navidades. En Activision tienen que estar, como poco, descojonándose de la risa.


Risa que me habría entrado a mí si en cualquier momento me dicen que la saga iba a desembocar en esto. Sencillamente no me lo hubiera creído. Más malos o más buenos, pero hasta la fecha al menos eran considerados dentro de lo que es el universo Battlefield. Esto ni siquiera se puede aplicar a Hardline. Policías y ladrones. Vamos, terroristas contra fuerzas especiales. Sólo les ha faltado aclarar que en la versión de PC hay que usar la tecla B para comprar las armas. Esta idea ya se tuvo con aquel “mod” del mítico Half-Life. Si bien es cierto que Counter Strike se sigue jugando a día de hoy (al igual que Battlefield 2), sorprende el hecho de que esto sea lo mejor que se les ocurra a la gente de EA con una de sus franquicias mejor valoradas. Me imagino que habrán hecho los correspondientes estudios de mercado y habrán pensado que, si ha colado “Battlefield 4”, ¿por qué esto no va colar?. Total, sólo hay que soltar varios vídeos impactantes semanas antes del lanzamiento y tener bien preparaditos los DLCs.

Algunos me tachan de ir siempre en contra de EA. No es cierto. Soy el primero en defender sus grandes juegos. Sigo y juego sus sagas con mucho interés, como los Need for Speed, Dead Space y por supuesto Battlefield. Lo que critico es la falta de consideración que tienen hacia el usuario. Esperan a que uno de sus estudios dé con la tecla y saque un éxito, para luego explotarlo y denigrarlo hasta límites insospechados. Esto por desgracia parece haberse extendido en la mayor parte de la industria. Explicaría en buena parte el motivo de la escasez de juegos para la nueva generación de consolas. Y no es la primera vez que lo denuncio. Parece que están todos esperando, al acecho, a ver quién suelta el bombazo del siglo, para copiarlo y exprimirlo con toneladas de publicidad y engaños a base de contenidos descargables. Alguien de EA se creerá (supongo que habrá quien se lo crea) que con Hardline van a pegar ese supuesto pelotazo. Ingenuidad masoquista. Están perdiendo jugadores y potenciales clientes. A mí desde luego, me han perdido de vista hasta nueva orden.

2 comentarios:

  1. Es cierto…

    Creo que el principal error que cometen las distribuidoras es tener miedo a lanzar una franquicia nueva y optan por asegurarse el éxito adoptando el nombre de franquicias mas famosas. Lo que no saben es que haciendo eso le hacen un flaco favor a los fans y a la marca original…

    Reconozco que Hardline no me ha parecido mal juego, hablando solo de sus modos online que es lo único que se ha podido probar… Pero eso si, es muy poco battlefield en su visión bélica de la batalla. En su día sacaron la subsaga Bad Company pero el planteamiento bélico era similar, y el resultado fue extraordinario. Hardline es muchísimo mas “mata mata”, un atentado contra la dignidad de Battlefield, a pesar de que disponga de un montón de artilugios que te dan variantes tácticas y muchos detalles que rezuman esa saga…

    Yo también hubiese preferido que hubiesen dejado a la saga Battlefield en paz. Bastante tiene ya…. :(

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  2. Pues yo al final no llegué ni a jugar a la beta jajaja...No se, me daba la impresión de que iba a jugar a "algo" con el sobrenombre de Battlefield. Y la verdad es que ya cansa que sigan exprimiendo una saga hasta destrozarla por completo por el simple hecho de no cambiarle el puñetero título...

    El caso es que estamos arreglados, a unos os joden vuestras sagas preferidas y a otros como a mí, no me llega a llegar ese jueguecito casi perfecto con el que tener ese run run durante meses...

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