Rizwan Khan es un niño musulmán que se crió con su madre en
Borivali, Bombay, y que sufre de síndrome de Asperger. Siendo adulto, Rizwan se
enamora de Mandira , una madre soltera hindú que vive en San Francisco. Después
de los atentados del 11-S, Rizwan es detenido como sospechoso de terrorismo por
conducta sospechosa, que tiene a razón de su discapacidad. Después del arresto,
se reunirá con Radha, un terapeuta que le ayuda a superar los traumas vividos.
Rizwan entonces comienza un viaje para encontrar y reunirse con el presidente
Barack Obama, a fin de poder limpiar su nombre. (FILMAFFINITY)
Si tuviese que comparar “Mi nombre es Khan” con otra
película, esta sería sin lugar a dudas “Forrest Gump”, y no solo por la
afección idéntica de sus protagonistas. Ambos films sirven para conocer diferentes
fragmentos de la historia de América desde un punto de vista inocente a la par
que simpático. Y ambas películas son un cúmulo de situaciones entrañables
vistas desde el punto de vista de alguien que no entiende la complejidad del
mundo que le rodea. Tal vez por eso alguno tache la historia de cuento de hadas.
Pero no lo es.
Al margen de posibles sensiblerías, y digo posibles porque esa es una opinión muy relativa, “Mi nombre es Khan” es un vaivén de sensaciones que trata de muchas cosas, pero sobre todo de la paranoia que surgió en EE.UU (y en todo el mundo) a raíz de unos acontecimientos como el 11-S. Empero, no lleva un mensaje político implícito, si no que se aprovecha de esa circunstancia para exponer una bonita idea. Muy recomendable para aquellos que sólo ven la vida como una amalgama de conspiraciones político-económicas.
Por muy diferentes que sean las circunstancias en las que se
encuentre el protagonista, la película no pierde su carácter esperanzador y su
visión soñadora. A pesar de esto, o gracias a ello, reconozco que hay muchos tópicos
y ciertas situaciones rimbombantes o excesivamente forzadas para conseguir ese
efecto. No es que moleste, pero se aconseja tener un poco de mano izquierda en
este sentido. Por último, y aunque el film tenga protagonistas indios, tened
claro que no forma parte de ese género de cine malamente llamado “Bollywood”. Que
salgan personas de la India no significa que se vayan a marcar una canción con
baile en cualquier momento, cosa por la que algunos prejuiciosos parece que se
niegan a ver otra maravilla como “La vida de Pi”. En cualquier caso “Mi nombre
es Khan” tampoco es una película patriótica”, es simplemente un respiro para
todos los tipos de públicos y, por encima de todo, es un film encantador y
agradable. Y encima aprenderemos a usar la "epiglotis"...
Al final, su mensaje queda grabado a fuego: “solo hay dos
tipos de personas en el mundo, los que son buenos, y los que son malos”.
Qué bonito.

La ví ayer, que la tenía pendiente desde hace tiempo también, y ... bueno, no esta mal, pero me esperaba algo mejor, sinceramente. Creo que se pierde demasiado tiempo en la parte "feliz" familiar, alargando el metraje de manera algo innecesaria para mi gusto.
ResponderEliminarEs demasiado efectista, o más bien tremendista, en muchos de los sucesos (no todos) que se van originando. No sé, se me ha hecho un poco pesada. Se puede contar lo mismo de manera mucho más efectiva y en menor tiempo, pero vamos, es sabido que en Bollywood gusta mucho hacer pelis de mucha duración. Y la música también me ha resultado un poco redundante. Si no se pasara tanto de frenada con tantas cosas, sería un señor peliculón, pero a mí no me ha convencido del todo.
En una escala del 1 al 10, le daría un 6,5. Yo también me quedo con ese mensaje (personas buenas y malas) y con la interpretación del protagonista, que está realmente bien.