El objetivo
de Andrew Neiman (Miles Teller), un joven y ambicioso baterista de jazz, es
triunfar en el elitista Conservatorio de Música de la Costa Este en el que
estudia. Marcado por el fracaso de la carrera literaria de su padre, Andrew
alberga sueños de grandeza. Terence Fletcher (J.K. Simmons), un profesor
conocido tanto por su talento como por sus rigurosos métodos de enseñanza,
dirige el mejor conjunto de jazz del Conservatorio. Cuando Fletcher elige a
Andrew para formar parte del conjunto musical que dirige, cambia para siempre
la vida del joven. (FILMAFFINITY)
Whiplash,
Whiplash, Whiplash... El título de una melodía de Jazz que jamás olvidaré. Apenas
llevaba treinta segundos viendo la película cuando aparece en escena Miles
Teller. Un actor mas dedicado a hacer películas comerciales, chorras, o
comerciales chorras no puede aparecer en una película que me han recomendado.
Gracias a Dios que aguante otros treinta segundos, exactamente lo que tarda J.K
Simmons en aparecer en escena, con esa presencia intimidante y ese discurso
incisivo. Ahí me agarró, y tres días mas tarde, mucho después de haber
terminado el metraje y con el abatimiento físico y emocional que solo son
capaces de conseguir los grandes films, aún me tiene.
Hay dos
maneras de conseguir algo. Por las buenas, o por las malas. J. K. Simmons
(ganador del oscar por este papel) utiliza la técnica del Sargento Hartman de
manera absolutamente brillante. Ese sargento hijoputa, convertido en icono del
cine bélico gracias a las escenas monologuistas de “La chaqueta metálica”,
tiene hoy un digno sucesor. Es inevitable no evocar el recuerdo del sargento
Hartman al oír a Simmons machacar a sus pupilos, soltar chistes sobre chupar
pollas, e intentar sacar lo mejor de ellos mismos. El film, acaba teniendo casi
el mismo aroma a batalla épica que los grandes films de guerra, pero no en
cuestiones narrativas. Miles Teller apabulla en escena tanto como J.K Simmons,
en un duelo de talento interpretativo que trasciende mas allá de encontrar la
perfección de los tempos en la melodía que da nombre al film. Uno interpreta la
voluntad y la sangre, el otro interpreta la obsesión y el esfuerzo.
Whiplash te
pilla desprevenido, y plano a plano hace que el espectador abandone su posición
pasiva y participe de forma activa en su historia, como el efecto de las
grandes melodías de Jazz. La historia habla de muchas cosas. Habla de
superación, de pasión y de aceptación, pero sobre todo del precio. Una misma
vocación entre alumno y profesor pueden tener caminos diferentes, antagónicos,
que es lo que parecen perseguir ambos. La química entre los personajes es
absolutamente perfecta y hasta consigue que el espectador sienta algo por un
género musical que puede no ser de sus preferidos. De hecho, la música no es
simplemente eso, si no que se introduce aquí como elemento narrativo y cuenta
mucho mas de lo que suena. Pocas veces podréis ver una conjunción de música y
cine tan perfecta como en los últimos diez minutos. Diez minutos que son
absolutamente poderosos. Damien Chazelle es capaz de hacer lo difícil, que un
solo de batería de casi cinco minutos no resulte redundante, y que cuando este
termine, el oyente se levante pidiendo mas. Y eso es lo que pasa con esta
película, nada mas salir los títulos de crédito deja al espectador tan entusiasmado que pedirá un Bis…

Toc toc, se puede? Gracias.
ResponderEliminarHace unas semanas le eché el ojo a esta peli, investigué un poco (últimamente soy muy selectivo con lo que hago en mi tiempo libre y prefiero dedicar un rato a asegurarme que lo que voy a ver merece la pena y no perder dos horas viendo una castaña de peli) y me llamaron la atención varias cosas: el argumento era interesante, la música era una protagonista más (aunque el jazz no es mi fuerte, la verdad), los premios cosechados y las excelentes críticas. Así que en la primera ocasión que tuve decidí verla.
Qué decir que no hayas dicho tu? Es una jodida pasada de peli, te engancha desde la primera nota y te mantiene con el corazón acelerado hasta horas después de verla... Esos 10 minutos finales son los mejores en mucho tiempo. Aunque no te guste el jazz, si tienes sangre en el cuerpo, esta peli te lleva al climax.
Tu crítica es sencillamente alucinante, no se puede describir mejor las sensaciones que transmite. Mi más sincera enhorabuena,en serio.
Para terminar comentaros que tanto Whiplash como Caravan ya forman parte de mi lista de canciones de Spotify.
Un saludo.
Cuando acabas de ver esta película tienes sensaciones extrañas. Por un lado piensas.. "bueno, pero si es la típica película de superación personal y tal...". Pero empiezas a pensar cómo algo tan aparentemente sencillo, que ya has visto en otras películas, te ha tenido enganchado desde el minuto 1, y ni te has enterado de las dos horas que han pasado.
ResponderEliminarNo me gusta el Jazz. Posiblemente nunca aprenda a escuchar este género. Dicen que tienes que tener un oído muy entrenado y sentir mucha pasión por este tipo de música. Pero con películas como ésta hace incluso que uno sienta más interés. Sus personajes, su ritmo, su dirección, sin sobradas, sin "mariconadas" como diría aquel... en definitiva: el trabajo bien hecho es lo que hace de Whiplash una película grande. Imprescindible, por supuesto.