Nightcrawler es obra de un director novato (Dan Gilroy) pero parece parida por un aventajado David Lynch. En el papel protagonista,
Jake Gyllenhaal, un actor que no deja de sorprenderme por su capacidad
camaleónica y su obsesión de escoger siempre papeles de muy diferentes
registros. Obsesivo y sin escrúpulos no son solo calificativos para su
personaje, si no también para el resto del film. Nightcrawler es una rara joya
destinada a convertirse en una obra de culto. Lo admito, me ha atrapado. Debo tener alguna especie de fijación
por los personajes oscuros y las tramas de subterfugios morales sobre personas
que no dudan en saltarse la ética y la moralidad con tal de conseguir sus
objetivos.
Nos encontramos ante un thriller psicológico que nos planta en la cara el monstruo en el que nos hemos convertido. La amoralidad del periodismo y el mercado del morbo solo es el pretexto para ello. Gyllenhaal interpreta a un sociópata que, a su vez, tiene un alto poder de persuasión, que es básicamente como darle un botón rojo a Kim Jong-un. Es decir, que se junta el hambre con las ganas de comer. Nada lo parará para cumplir sus objetivos, y haciendo uso de una retórica manipuladora excelente llega incluso a convencerte de que sus acciones son justificables. Es un animal dispuesto a pasar por encima de quien sea.
Nightcrawler
son dos horas en vilo de un filme con una depuración perfecta y una atmósfera
cargante, capaz de transmitir tensión sin muchos artificios. La escena del
restaurante de comida rápida y lo que viene después dispone de una ejecución
perfecta, siendo el broche de oro a una película original y diferente.
Sencillamente magnífica e inquietante, capaz de sacarte algunos demonios de la
cabeza a la vez que te mete otros nuevos.
SINOPSIS
La película cuenta la historia de un joven que descubre el mundo
del periodismo freelance en un ambiente nada seguro para esta profesión: el
mundo criminal de la ciudad de Los ángeles, en California. La vida del joven va
a cambiar mucho debido a este descubrimiento, rozando incluso el débil límite
existente entre el riesgo y la peligrosidad.

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