El test de Turing es un ensayo utilizado para conocer el
grado de habilidad de una máquina o inteligencia artificial a la hora de pensar
y razonar por sí misma. En la prueba, un ser humano mantiene una conversación espontanea
a través de un ordenador (un chat) sin saber que la otra parte que le está
respondiendo se trata de una IA. Si la máquina que responde al otro lado es
capaz de tener una conversación normal y dar respuestas que resulten naturales,
el humano que está interactuando con ella creerá que se trata realmente de otro
humano. Si el 70% de la gente a la que se le somete a esta prueba no es capaz
de deducir que lo que le está respondiendo se trata de una máquina, la IA
pasará la prueba. Esa es la teoría, EX Machina es la práctica.
Todos los matices introducidos aquí tienen su sentido, desde
su estructura basada en experimentos independientes hasta las cuestiones sobre la
influencia de las máquinas inteligentes en la humanidad, incluyendo
inteligentemente una cuestión sexual que no tiene nada que ver en como lo hacían
IA (concebida por Stanley Kubrick), o la mas reciente “Autómata” (de Antonio
Banderas). La evolución siempre como trasfondo, el razonamiento de la
supervivencia, la procreación o la sociopatía. Se tocan aquí infinidad de
cuestiones pero no de manera explícita, si no como condimentos de un Dios que
debe cocinar un ser a su imagen y semejanza. Y en el fondo de eso se trata, de
Dios y su obra, trasladada a los conceptos de la robótica y la informática. En
su favor, hay que decir que la película no juzga, simplemente expone y deja la
respuesta en nosotros mismos.
Para no caer en presuntuosidades, utiliza el planteamiento cinéfilo
de un thriller psicológico que consigue mantener la atención. Crea
expectativas, se retuerce sobre sus ideas y presenta suficientes giros como
para que la cosa funcione. Esa impresión de no saberlo todo o de esperarte un
giro en cualquier momento es una sensación que dura durante toda la película. Se
agradece también que no se saque ases forzados de la manga. Sus giros tienen un
sustento lógico y coherente respecto a la historia. Dejará muchas cosas en el
tintero. De hecho, no hay excesiva profundización en la psicología de los
personajes protagonistas (creo que salen básicamente cuatro personajes en todo
el film, y uno ni siquiera habla), pero eso es lo de menos. No pretende ser un
drama, es simplemente un ejercicio de autoconsciencia y retrospectiva sobre las
patologías que hacen a un ser humano ser humano.
Ex machina es una película estimulante y absorbente, dejando
claro que la ciencia-ficción europea está a muchos años luz por encima de la
ciencia-ficción Hollywodiense. Ningún cine conseguiría sacar tanto partido a un
salón-comedor como “Coherence” o a un escenario cerrado de habitaciones como “Ex
Machina”. Funciona a todos los niveles. Como película y como narración,
incluyendo pequeños conflictos visuales (introducidos adrede, como esa
presencia acechante y continua de la japonesa) que crean una tensión continua e
incómoda. Se permite incluso de hacer pequeñas reminiscencias al género “Slasher”,
pero de manera casual y en situaciones donde su introducción funciona como
elemento de narración.
Si bien, tengo que destacar dos cosas que no me han gustado.
La segunda lleva algo de spoiler, así que vosotros sabréis si queréis seguir a
partir de aquí aunque intentaré no destripar nada importante. La primera es
respecto al sonido, hay un subwoofer de latido de corazón que aparece en cada
experimento y se convierte en sempiterno. Una vez lo notas, te saca de quicio y
te pone nervioso, aunque probablemente sea esa la intención. La otra contrariedad
está en el modo en el que el helicóptero abandona la zona aislada, pero no el
modo, si no en el sentido de su salida. Supongo que ya lo comprobareis si hacéis
caso de mi recomendación.
Ex Machina te enganchará y no te soltará hasta el final. Es
una pieza del género imprescindible que le da un millón de vueltas a “The
Machine” (2013), una obra similar a esta, pero mucho, muchísimo mas fallida. De
hecho, sorprende saber que es la opera prima como director de Alex Garland,
hasta ahora solo conocido por colaborar en películas como “28 días después” o
la próxima “Halo”. Os dejo su sinopsis y el tráiler.
SINOPSIS

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