Habrá quien no lo crea pero yo antes era muy de películas de
Jean Claude Van Damme y terror adolescente tipo Scream o Leyenda Urbana (saga
que muy pocos recordarán). Esa afición cambió una noche de viernes cuando por
casualidad encontré un VHS dentro del video con una película que mi hermano
había grabado. Con un poco de curiosidad y por aquello de que aparecía el logo
de Canal + en la esquina (tranquilos no era porno, que os veo venir), comencé a ver un film donde salían actores conocidos pero que
por aquel entonces ni siquiera hubiera sido capaz de nombrar. Gattaca era el
film, una palabra sin significado que para mi supuso un antes y un después en
mi vida cinéfila. Hoy, después de mas de 15 años, sigo teniéndola dentro de mi Top
10 de películas favoritas. Una puta joya verdaderamente imprescindible.
Ambientada en una sociedad futura, en la que la mayor parte
de los niños son concebidos in vitro y con técnicas de selección genética.
Vincent (Ethan Hawke), uno de los últimos niños concebidos de modo natural,
nace con una deficiencia cardíaca y no le auguran más de treinta años de vida.
Se le considera un inválido y, como tal, está condenado a realizar los trabajos
más desagradables. Su hermano Anton, en cambio, ha recibido una espléndida
herencia genética que le garantiza múltiples oportunidades. Desde niño, Vincent
sueña con viajar al espacio, pero sabe muy bien que nunca será seleccionado.
Durante años ejerce toda clase de trabajos hasta que un día conoce a un hombre
que le proporciona la clave para formar parte de la élite: suplantar a Jerome
(Jude Law), un deportista que se quedó paralítico por culpa de un accidente. De
este modo, Vincent ingresa en la Corporación Gattaca, una industria
aeroespacial, que lo selecciona para realizar una misión en Titán. Todo irá
bien, gracias a la ayuda de Jerome, hasta que el director del proyecto es
asesinado y la consiguiente investigación pone en peligro los planes de
Vincent. (FILMAFFINITY)

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