[IMPRESCINDIBLE] La vida de Adele

viernes


Me parece un poco injusto que ante esta película la mayor parte de la gente se quede con las escenas de sexo. Si, las hay, y son muy explicitas (de hecho, son extremadamente detallistas), pero creo que hay mucho mas que valorar en una película de 3 horas que no es que brille por su argumento precisamente, si no por otros aspectos menos casuales. Hay mucho en lo que fijarse, la presencia del color azul en cada una de las escenas o la física de su propuesta demostrada en todo tipo de fluidos corporales y en situaciones de comida donde se alimentan como cerdos. Pero sobre todo, hay que fijarse en Adele Exarchopoulos, metida en un papel dramático como jamás habréis visto. Una verdadera bomba.

Llevaba tiempo intentando ordenar mis ideas y queriendo hablar sobre esta joya que ganó hace unos años la palma de Oro en Cannes. Reconozco que no soy muy aficionado al cine francés y el otro día oí, anecdóticamente, un comentario que resume exactamente lo que opino sobre el séptimo arte de nuestros vecinos aficionados al rotacismo. Estaba yo en la cola del super y dos señoras estaban hablando entre ellas cuando una de ellas dijo: “Mi vida es como una película francesa, nunca pasa nada”. Exacto, pensé, una señora sabia. No al nivel de Confucio pero no hay nada como escuchar una cita ajena para confirmar lo que ya sabías, pese a ser incapaz de explicarlo.

La vida de Adele parte de una historia muy sencilla, y está basada en una novela gráfica llamada “El azul es un color cálido”. Advierto de antemano que no he visto esa obra pero si sé que se trata de una especie de novela gráfica en la que una adolescente descubre su sexualidad lesbiana a través de Emma, una chica mayor que ella con el pelo teñido de azul. Sé, también, que hay variaciones argumentales entre ambos formatos pero no voy a entrar en ellos porque no me gusta opinar sobre algo que no he visto. El argumento es básicamente ese. Una niña de 14 años, que no encuentra su identidad, conoce a una chica con la que compartirá su vida hasta que se hace mayor. No parece un argumento digno de estirarse 180 minutos, y sin embargo, lo hace.

Pero no creo que el principal atractivo de la obra sea su trama, o la inexistencia de esta, si no su complejidad técnica, filosófica y sentimental. La vida de Adele es brillante en muchos sentidos, pero tiene ciertos rasgos que le hacen especialmente excepcional y diferente al cine convencional. Y hay tantos matices que es difícil desarrollarlos cuando hace ya un tiempo que vi la película, con lo que muchos detalles se me habrán escapado a estas alturas. Aún así, reconozco que es un film para desgranar hasta el desfallecimiento. Lo mejor de todo es que cada uno puede hacerlo a su manera.

Primeramente llama la atención la naturalidad general de todo lo que rodea el film. Su veracidad es completamente sincera. Y como prueba representativa de todo ello es que no existe el maquillaje. Los actores y actrices salen tal cual son. No hay ningún intento de edulcorar lo que se muestra. Si en algún momento algún personaje sale maquillado es simplemente porque la situación así lo requiere, ya sea porque se le ha invitado a una fiesta u otra razón similar. En situaciones normales, no se hace uso del rímel y el pote para que alguien salga mas guapo. De hecho, Lea Seydoux, actriz que interpreta a Emma, parece ser que se quejó repetidas veces durante la filmación de que su piel se veía demasiado pálida al teñirse el pelo de azul, pero el director no quería ningún tipo de artificios.

Pero ese no es el único elemento de añadidura gratuita que ha sido eliminado. En realidad, la forma de rodaje tiene bastantes paralelismos con el género dogma. Uno de los principales y mas evidentes es que tampoco existe una banda sonora. Al menos no tal y como la conocemos. En el género dogma, si en algún momento hay que acompañar la escena con una melodía, la música tiene que estar sonando en un estricto directo mientras se rueda la escena. Es decir, que no se añade en post-producción. Muchas veces podremos ver incluso bandas de música pasando por el fondo que en realidad no pintan nada en ella, desapareciendo cuando la escena acaba. El espectador que se pone a ver una película de este género, claro está, sabe a lo que se atiene. En la vida de Adele ocurre un poco de lo mismo, pero sin la banda de música. Si en algún momento escuchamos sonar una melodía o una canción, es porque los actores también la están escuchando en ese momento, ya sea porque suena en la radio o en un equipo de sonido. En ningún momento se utiliza como acompañamiento para acentuar un sentimiento o una situación. En todos los casos, los personajes son conscientes de que está sonando la misma música que nosotros escuchamos.

Siguiendo con su técnica, es especialmente llamativo la fisicidad que desprende el film. Fluidos corporales, mocos, babas y demás aspectos relacionados con las secreciones del cuerpo humano se muestran aquí sin ningún tipo de tapujos. Incluso a la hora de comer parecen no tener ningún tipo de modales cuando sorben un espagueti con el morro manchado de tomate o hablan y se ríen con la boca llena de Kebap de cordero. A algunos le resultará molesto pero creo que es una manera de llegar a la primigenie humana y mostrar el lado mas íntimo y natural de los personajes, como si realmente no estuviesen actuando. Es imposible ver eso en otra película. Además, ese tipo de comportamiento corresponde a una situación privada, como si no hubiese una cámara que les estuviese filmando. Como si mostrase cosas políticamente incorrectas que solo hacemos en la intimidad cuando sabemos que nadie nos está viendo.

De hecho, esa sensación de estar espiando la escena es la técnica principal con la que se ha rodado el film. La sensación de intrusismo del espectador es clave para entender porque “La vida de Adele” es tan especial. El espectador no contempla la escena mientras los actores hacen su trabajo, el espectador directamente se mete en la escena como si fuera un fantasma invisible del que nadie da cuenta. Nunca es importante el contexto, ni la situación. Directamente las localizaciones no suelen tener mas importancia que la escena. Por ejemplo, si vemos una familia cenando, no muestra una familia cenando, nos sienta directamente en la mesa para que cenemos con ella. Si hay una fiesta, no muestra la fiesta, seremos un personaje mas entre la multitud. Si vemos Adele babeando la almohada, nos mete en la cama con ella. Y para ello recurre a la cercanía, a esa sensación de formar parte de cada situación. Todo está rodado tan de cerca que es prácticamente imposible ver una cabeza entera en la imagen. La cara siempre acaba siendo cortada por algún lado. Sin duda es una técnica arriesgada cuando, como he dicho, no se utiliza maquillaje en ninguno de los personajes. Nunca la estética queda por encima de la veracidad.

Adele Exarchopoulos se ha convertido en la musa del director. No solo ha inventado una nueva forma de sufrir y llorar, la del espasmo, si no que su papel es tan bestial que la película ha sido adaptada a su nombre real, que es también el nombre que utiliza en la película y que no es el del comic. Se ha apropiado del personaje. Lo cierto es que todo esto está justificado, y el director se explaya en detalles como cuando se recoge la melena o enfoca sus dientes apaletados y su boca de piñon. Lo cierto es que su belleza es salvaje, leónica, en el mas estricto sentido de la palabra.

Polémicas con el director aparte, que al parecer llevaron a las protagonistas a quejarse por llevarlas hasta el extremo con técnicas cuestionables, creo que ha hecho un trabajo magnifico. Precisamente en una de las escenas, la de la discusión (tranquilos, sabréis cual es), Adele me ganó con su reacción ante una bofetada inesperada y en como la sorpresa le lleva a rendir los hombros. Dura una decima de segundo, pero hay mas veracidad ahí que en la mayoría de los papeles de otras actrices supuestamente mejor valoradas. En general, las lesbianas (sin ánimo de ofender) acusan al director de intentar saciar su curiosidad morbosa en las escenas de sexo (la verdad es que si que duran bastante, casi excesivamente), pero me da un poco de pena que se queden única y exclusivamente con eso. Es una película que habla, mas que sobre el amor, sobre la necesidad física de sentir a alguien, así que la mayoría creerá que es un peñazo. Para mi, es una de las grandes películas de los últimos tiempos.

Abajo os dejo el tráiler y un video que monté con las que yo creo son escenas clave aprovechando la BSO de la película (Lykke Li).

SINOPSIS

Adèle (Adèle Exarchopoulos) tiene quince años y sabe que lo normal es salir con chicos, pero tiene dudas sobre su sexualidad. Una noche conoce y se enamora inesperadamente de Emma (Léa Seydoux), una joven con el pelo azul. La atracción que despierta en ella una mujer que le muestra el camino del deseo y la madurez, hará que Adèle tenga que sufrir los juicios y prejuicios de familiares y amigos. Adaptación de la novela gráfica "Blue", de Julie Maroh. (FILMAFFINITY)


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