[REVIEW] Wolfenstein: New Order

miércoles

Los mas viejos del lugar recordamos a Wolfenstein como uno de los nombres mas antiguos del mundo del videojuego. Su primera aparición en PC (en realidad fue la segunda) coincidió con la locura desatada en base a juegos como Doom en cuanto a shooters con una perspectiva en primera persona. Desde entonces, la saga ha vivido a base de títulos que muy poca gente recordará debido a la poca ambición con la que se desarrollaron.


Las ideas que se intentaban plasmar en cada título eran muy diferentes, pero si algo se ha mantenido desde el principio, es su filosofía de enfrentamiento con los nazis de la segunda guerra mundial. Podríamos decir que es la saga de “Malditos Bastardos” adaptada al videojuego. Si bien es cierto que los primeros títulos se desarrollaban en un castillo, luego su visión fue ampliándose hasta dar ahora con un juego con visión mundial. El equipo encargado de llevar a cargo el proyecto ha sido, esta vez, MachineGames. La publicación corre a cargo de Bethesda, cuya involucración en el proyecto es casi un seguro de vida y que le ha aportado, además, ese claro carácter de triple AAA. ¿Alguien recuerda un juego en el que haya estada involucrada Bethesda realmente malo?

La historia nos vuelve a poner en la piel de BJ Blazkowicz, el epicentro de la historia y el asesino de nazis por excelencia. En una guerra mundial todavía no ganada por los nazis, nosotros formaremos parte de la típica resistencia. Durante un asedio al castillo del General Wilhelm Strasse, alias calavera, tendremos un accidente que nos dejará en estado comatoso unos 15 años. Postrado en una silla de ruedas y sumidos en un mundo de oscuridad, seremos testigos inertes de cómo los nazis acaban ganando la guerra y subyugando al mundo entero bajo su puño de hierro. Tras ese lapso de tiempo, y recluidos en una especie de hospital, emergeremos de nuestras cenizas y nos uniremos a un gran elenco de personajes que tratarán, con nosotros, de reescribir la historia. Súmate a la resistencia.


JUGABLIDAD

Lo primero que debéis tener claro es que esta nueva entrega de Wolfenstein no representa un juego bélico al estilo de Call Of Duty o Battlefield. En este sentido esta entrega se ha realizado a la antigua usanza, apostando por una narrativa interesante que justifique las situaciones y los objetivos de cada misión, dándole prioridad a la historia, y no a la inversa. Será el argumento el que nos incite a seguir hacia delante, muy al estilo de los shooters de los años noventa, y no las situaciones estrambóticas que pongan la espectacularidad por delante de todo, independientemente de si tienen sentido o no dentro del argumento o el contexto. Sin lugar a dudas, esta parte es uno de los bastiones mas interesantes del juego, dado que a nivel de mecánicas de juego tampoco es que revolucione el género.

En un ambiente donde la tendencia está siendo apostar por el multijugador como la parte principal del juego, Wolfenstein New Order desafía esa propensión justamente haciendo lo contrario, prescindiendo de cualquier modo multijugador. En este título solo tendremos el modo campaña como parte exclusiva del juego, pero las posibilidades de los mapas y las diferentes maneras de solventar la misma situación no hacen del juego un título precisamente corto. Mención aparte merece el hecho de que existen una inmensa cantidad de coleccionables que buscar por el mapa, además de cierta decisión que tomaremos al principio y cambiará, hasta cierto punto, algunas cosas del juego, aunque nada especialmente importante. De todos modos, tendremos que jugarlo un mínimo de dos veces para explorar todas sus posibilidades.

Como hemos dicho, Wolfenstein se presenta como un FPS de manual. Durante 16 largas misiones tendremos diferentes tipos de momentos en los que, muy equilibradamente, se mezclarán momentos de acción, sigilo y exploración. Los mapas de exploración no serán opcionales. De hecho, tienen ese “toque” de RPG (desconocemos si bajo una obligatoriedad impuesta por Bethesda) que nos harán recordarnos a otros juegos de la misma distribuidora, como “Dishonored”. Muchos de los ítems que podremos encontrar durante el juego se encontrarán en cajas que deberemos romper como si fuesen baúles (o cofres) del género mencionado. Además, ninguno de estos ítems, ni siquiera la munición o las armas, se sumarán a nuestro equipo simplemente pasando por encima o acercándonos a ellos, como suele ser habitual en los shooters para agilizar el juego, si no que tendremos que apuntar y pulsar el botón correspondiente para cogerlo. En este sentido creemos que es una mecánica propia presente en todos los juegos que distribuye Bethesda (Fallout, Skyrim, Dishonored…).
Pero las similitudes con la “visión Bethesda” no acaban ahí. Obviamente, y tratándose de un FPS, la acción estará muy presente durante gran parte del juego, y en ocasiones no será opcional, así que tendremos que enfrentarnos a los enemigos nos guste o no. Sin embargo, y aquí entra la principal y casi única particularidad del juego, en muchas ocasiones podremos utilizar el sigilo para que los enemigos no adviertan nuestra presencia y minimizar así posibles daños. Además, dado que la dificultad del juego es bastante alta, será muy recomendable adoptar este planteamiento como una opción dentro de nuestro estilo de juego. Lo explico. En ocasiones llegaremos a determinadas áreas presididas por uno o dos comandantes (nos sale un indicador). Los comandantes serán los enemigos que tienen la posibilidad de dar la alarma para pedir refuerzos si ven que la situación se complica, y mientras ellos sigan en pie, los refuerzos seguirán llegando. Por este motivo, lo mas recomendable es llegar hasta ellos primero, sin llamar la atención, y eliminarlos por la espalda. Una vez realizado esto, podremos liarnos a tiros con el resto de enemigos teniendo la seguridad de que no van a llegar mas enemigos, o por el contrario acabar limpiando el mapa utilizando la misma mecánica de sigilo. La opción es nuestra.

Lo mejor de este concepto es que para llegar a un comandante siempre hay un mínimo de dos métodos (o caminos) para hacerlo, utilizando trampillas, escalando tejados, colándonos por alcantarillas o respiraderos o incluso forzando cerraduras. En este sentido vuelve a recordar al mencionado Dishonored, por los diferentes caminos a elegir, pero en una escala muchísimo menor y sin tantas variables. De hecho, su objetivo es no quitar protagonismo al hecho de que lo que tratamos aquí es un juego de acción y disparos. Y lo consigue. Por otro lado, el personaje también tiene un sistema de evolución en base a la consecución de objetivos, como eliminar a comandantes sigilosamente u otro tipo de logros adaptados a cada estilo de juego (infiltración, demolición, etc). 

La gran cantidad de armas también es un punto a su favor, y no solo por la cantidad, si no también por su utilización dentro del juego. Al margen de hecho de que podremos utilizar dos armas iguales simultáneamente con prácticamente todos los tipos (una para cada gatillo), todas tienen disparos secundarios. Así, podremos utilizar escopetas con cartuchos o perdigones, poner silenciador a la pistola para eliminar a los comandantes a distancia e incluso utilizar ametralladoras con balas o con cohetes. De todos modos, el arma fetiche del juego es aquella que nos permite tanto disparar proyectiles de energía como cortar, a modo de soplete, chapas finas o verjas. De esta manera podremos acceder otras partes del escenario, e incluso abrir determinadas cajas que puedan tener granadas o munición dentro. 

Como habréis intuido, “New Order” no es un título excesivamente innovador, pero utiliza mecánicas simples y de demostrada valía para aportar equilibrio, variedad y personalidad propia. Es un juego muy equilibrado, interesante, y que sabe mezclar conceptos de manera considerablemente buena. Además, no queremos dejaros la sensación de que las misiones no tengan la suficiente personalidad simplemente porque la narrativa sea lo verdaderamente interesante. Nada mas lejos de la realidad, una vez terminado el juego os acordareis de prácticamente todas ellas, al contrario de lo que pasa con los otros títulos denominados “BlockBusters”, donde la emoción e intensidad te duran exactamente hasta que aparecen los títulos de crédito. 


GRÁFICOS

Del lado técnico, Wolfenstein se encuentra en la difícil posición de los juegos que tienen que demostrar algo y mas tratándose de un FPS, que es uno de los géneros con mas aptitudes para demostrar la valía del hardware, en este caso PS4. Si bien es cierto que el juego tiene un aspecto imponente, creemos que destaca mas por lo llamativo de su diseño artístico que por otra cosa. La sociedad distópica que surge en base a una supuesta victoria de los nazis da para mucho, y para muchas originalidades. El hormigón y la industrialización del entorno se hará patente miremos donde miremos, de modo que, las grandes construcciones y la megalomanía será una presencia constante. Por supuesto, todo ello aderezado con banderas de esvásticas y carteles con claras alusiones al nacional socialismo.

Además de esto, muchos de los entornos en los que transcurrirán las misiones harán hincapié en aspectos que la historia se ha encargado de relacionar con esta inclinación política, como los campos de concentración y sus cámaras de gas, los submarinos, los laboratorios donde se hacen experimentos con personas e incluso la luna, presentando a los nazis como sus verdaderos colonizadores. Todos los entornos están representados desde un punto de vista muy particular, entremezclando la sátira con la extravagancia, pero siempre de una manera excelente. 
Por otro lado, hay que decir que la mayoría de los entornos son destructibles, pero no completamente. Aparte de las construcciones que se encuentren especialmente diseñadas para ser derruidas, la mayoría de los elementos de cobertura se irán destruyendo conforme reciban impactos, cambiando la orografía del terreno y obligándonos a cambiar de cobertura casi constantemente. En cuanto a esto se nos ha pasado comentar que han habilitado un botón para asomarnos desde cualquier cobertura, ya sea un muro a media altura o una esquina, y cuya función está excelentemente implementada. No es una cobertura automática, ni hay que pulsar un botón a modo Killzone, si no que es simplemente un botón que permitirá a nuestro personaje un ligero desplazamiento de vista sin que este se mueva del sitio para que no quede vendido ante los disparos.

Los enemigos son otra muestra de variedad y buen hacer. Hay diseños para todos los gustos, desde el diseño estereotipado de los comandantes hasta los que utilizan armaduras mas propia de la saga Fallout (otra vez Bethesda…) o Killzone. Obviamente, sus rutinas de combate son diferentes y cada uno tendrá su propia manera de eliminación, aunque en general todos sucumben ante una buena ración de plomo. También los hay mucho mas tecnológicos, como drones o perros ciborg que se lanzan a por nosotros como si no hubiera mañana. Y en cuanto a tamaño, y haciendo honor a la megalomanía de la que hablábamos, también encontraremos algún enemigo verdaderamente mastodóntico. La tecnología en cualquier caso se mostrará muy constante, con robots y todo tipo de elementos mas propios de un futuro que aún no ha llegado que de unos años 60 dominado por los nazis, por muy avanzados que hubieran podido ser.

Otro de los aspectos destacables es la sensación de impacto de los proyectiles cuando dan en los enemigos. Realmente la sensación de masa está bastante conseguida, sobre todo cuando se producen desmembramientos o hacemos que les explote la cabeza. Tened en cuenta que el juego es bastante violento. Es una lástima que una vez abatidos, la sensación de muñeco de trapo sea inexistente. Por otro lado, también se pueden dar incoherencias a la hora de que el motor de físicas no sepa como responder, y es muy habitual ver algún cuerpo “bailando” antes de quedarse quieto en el suelo. Aparte de esto, el otro reproche que podría hacérsele es en cuanto al nivel de ciertas texturas en elementos menores, que son una verdadera vergüenza. Pixeles que a estas alturas deberíamos a empezar a dejar de ver. En cualquier caso, el motor responde muy bien, con un framerate constante y una suavidad que solo hemos visto comprometida en un par de ocasiones durante todo el juego.


SONIDO

New Order presenta un apartado de sonido potente y cañero. Desde el menú de inicio, unas melodías guitarreras nos darán una idea de lo que vamos a encontrarnos a lo largo del juego, y así es. No es lo pegadizo, si no lo enérgico lo que llamará nuestra atención, ya que al final del juego no es que acabemos tarareando inconscientemente sus melodías. En este sentido, se ha realizado un estupendo trabajo, que aunque parezca que no, hace muy buenas migas con el contexto informal del título.

Por otro lado, los efectos especiales están al mismo nivel. Buenos samples para las armas y para prácticamente todo lo que sea susceptible de sacar algún tipo de sonido. Asimismo, jugar al juego conectando la consola a un Home Cinema da unos resultados muy notables. De todos modos, bien se podría haber incluido en las opciones algún tipo de ecualizador para los volúmenes de cada pista, ya que hay veces que, en mitad del ruido, algunos diálogos no se entienden completamente. Suenan demasiado bajos.

Para terminar, el doblaje es probablemente lo mejor de todo el apartado. El juego viene localizado completamente a nuestro territorio. Teniendo en cuenta que hay bastantes personajes con bastantes líneas de texto, hay que reconocerles el buen trabajo realizado. Por último, tened en cuenta que la mayor parte de las conversaciones o diálogos que oiremos de los nazis si que serán en un alemán auténtico, y en este caso si que nos aparecerán los subtítulos. A pesar de esto, y de cara a obtener una buena ambientación dentro del juego, nos parece una decisión muy acertada.


CONCLUSIÓN

Definitivamente la nueva entrega de Wolfenstein tiene sabor clásico, pero puede que ello sea su principal atractivo. No es un juego perfecto, pero agradecemos que MachineGames nos proponga esta oda al género shooter cuando los juegos se esforzaban por ofrecer un modo campaña largo e interesante y no existían palabras como “Hype” o “Triple AAA”. Wolfenstein es, narrativamente hablando, probablemente de lo mejor que podamos jugar desde Bioshock. Aunque no queremos hacer comparativas con la saga de 2KGames ya que la saga basada en Rapture juega en una liga diferente, la suya propia. Aún así, la experiencia de un solo jugador es considerablemente buena. Y eso es un punto a su favor teniendo en cuenta que es la única experiencia. 
Por otro lado, ya decimos que queda lejos de la perfección, sobre todo a nivel técnico. Hay errores de bulto e imperfecciones que, puede que en la generación anterior pudieran ser perdonables, pero en consolas como PS4 o Xbox One ver sprites sobre ciertos objetos simulando ser algo, clama al cielo. La IA tiene sus altibajos. En ocasiones los enemigos son demasiado estúpidos como para vernos pero una vez nos enfilan parecen auténticos asesinos a sueldo. Disparan desde coberturas o desde el suelo, al menos en los niveles de dificultad mas altos. En los mas fáciles parecen los malos de la series de televisión, disparan a no dar… 

En definitiva, si queréis un planteamiento simple pero satisfactorio, este Wolfenstein es muy recomendable. Tiene personalidad propia y una visión muy interesante del mundo dominado por los nazis. 


LO MEJOR

- Los tiroteos son bastante viscerales
- Las muertes cuerpo a cuerpo.
- La historia y los personajes.

LO PEOR

- El motor de colisiones es mejorable.
- Falta de contenido (modos extra, multijugador…)
- Algunas rutinas de jefes finales son difícilmente entendibles.

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