[CRÍTICA] Lucy

martes

Ahora sabemos que el mito es falso. En su infinita altanería, el ser humano ha mantenido durante años que las capacidades del cerebro humano eran considerablemente mayores que las que realmente somos capaces de usar. Decían que el 90% de sus posibilidades quedaban desaprovechadas y que incluso los mas lumbreras solo llegaban a utilizar un 10% del total. El propio Albert Einstein insinuó en alguna ocasión, no sin cierto tono jocoso, que él mismo solo utilizaba ese porcentaje del órgano en cuestión. Una guasa que acabó quedándose para la posteridad como si fuera una afirmación incontestable. A ver quién era el guapo que se lo rebatía, y a Einstein nada menos…

No es la primera vez que se aprovecha esa leyenda urbana para hacer una película, pero esperaba un poco mas de Luc Besson. Un director versado en la tratamiento de heroínas como Juana de Arco, Nikita e incluso, si me apuráis, la pequeña Mathilda, interpretada por una jovencísima Natalie Portman en la magnífica “Leon, el profesional” podría haber sacado mas partido de Scarlett Johanson. En este film, lo único que clava esta señorita es la actitud y la pose de la que es sabedora de ser superior a los demás, aunque por otro lado, con mostrarse completamente impertérrita (que es precisamente lo que hace) ya tenía gran parte del trabajo hecho. En todo lo demás, el film se desinfla gradualmente tras los 15 primeros minutos en una amalgama de vacios argumentales y giros sin sentido que, ni pretende explicar, ni pretende entender de que va todo esto.

El film no encuentra su sitio en ningún momento. Falla como drama, como thriller, como ciencia ficción y como película de acción. La historia comienza en medio de ninguna parte con personajes extravagantes de los que no sabemos absolutamente nada, ni siquiera el origen de su extravagancia. Al rato, la txoni mas txoni se convierte en una mezcla entre Deep Blue (la computadora que ganó a Kasparov), Chuck Norris y Neo el de Matrix, sin cuestionarse si quiera el porqué de ese cambio. A partir de aquí es donde el argumento comienza a dar palos de ciego. Una mafia taiwanesa la obliga a ejercer de “mula” y luego todo se reduce a vengarse del jefe de esa mafia, que para demostrar que es el malo tiene que matar personas que aparecen sin sentido, sin tener un peso específico en la historia. Como si la única razón de su presencia fuera ser degollados delante de Lucy para que no haya dudas de quien manda aquí.

La visión que daba, de todo este asunto del cerebro, la mucho mejor “Sin límites” era mas lógica y neuronal. En Lucy no se habla de inteligencia, se habla de percepción, y en ese intento de dar una visión existencial del asunto es donde empiezan a aflorar sus debilidades, que se reducen básicamente a no saber qué es lo que quiere contar ni a donde quiere llegar. Finalmente, la película acaba perdiéndose entre géneros y trata de unificarlos todos a base de efectos especiales para justificar que es una película que hay que ir a ver al cine. Sin embargo, pese al pajerío mental, todo se reduce a una historia en la que la víctima se convierte en el verdugo, con muy poca presencia de ostias (lo justifican con que no hacen falta) y con momentos de acción sin ostias que, ya puestos, nos hubiese gustado en mayor grado. Hace falta dar muchas cosas por sentado y aún así uno no se entera de nada.

Voy a ser sincero, no daba mucho por esta película pero la realidad ha superado con creces mis peores presagios. Se centra demasiado en contar el “qué” y no tanto en el “porqué”. Le falta profundidad en muchos sentidos. Lo único atractivo del film es su ritmo, que sin llegar a ser trepidante hace que se te pasen los 90 minutos en un suspiro. También es verdad es que sabe a muy poco. Si existen versiones extendidas y montajes del director, esta “Lucy” parece haber sido recortada por los censuradores mas estrictos de la inquisición. Cuando debería empezar a arrancar es cuando llega el desenlace final, sin tener un desarrollo intermedio. Y hablando de esto, la solución al dilema de que pasaría si una persona consiguiese usar el 100% de su cerebro es completamente ridícula, inentendible y un poco nauseabunda. Absurdo teniendo en cuenta que esa curiosidad sobre que es lo que pasaría probablemente sea lo mas seductor del argumento y es precisamente lo que mas nos venden en el tráiler.

De lo peor que he visto en lo que llevamos de año.



2 comentarios:

  1. No tenía muy buena fama, pero con tu review me lo has dejado claro del todo. Tenía dudas de si verla o no, porque a través de los trailers hoy día uno no sabe qué se va a encontrar. Hay trailers espectaculares de películas horribles y viceversa. Por no hablar de los de TV que te nombran el título en 3 segundos...

    Reconozco que la Johanson no es precisamente una de mis actrices fetiche, por lo que ya tenía cierta desconfianza previa al film. Es que no me gusta ni como la viuda negra en las pelis de Marvel. Pues eso, gracias por la review, como siempre, cojonuda.

    En otro orden de cosas, a ver si soy capaz de conseguir Equilibrium (Christian Bale, Sean Bean...) doblada al castellano. El otro día la dieron por el plus, y me quedé flipado.

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  2. Pufff....solo con haber visto el trailer ya me imaginaba que la película iba a ser como la has contado...Es mas, ni siquiera la he llegado a ver como la típica película que me entra mal desde el primer día,pero que al final, simplemente por curiosidad de saber si es mala, la acabo por echar un vistazo...pues con esta no, y menos después de leer tu critica...

    Gracias Nasic.

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