No me preguntéis porqué, pero esta mañana le he estado dando
vueltas a cierto artículo que leí hace meses. Tampoco me preguntéis donde.
El artículo hablaba sobre ciertos casos en particular que había tenido la
comunidad gamer ante determinadas circunstancias y lo que significaba formar parte
de ese grupo. Al final el escritor, o columnista, llegaba a la conclusión de que él, como jugador
desde hace 25 años, se desvinculaba de esa comunidad de la que, tras los
hechos, afirmaba no sentirse parte. Que soplapollez. Como si todos los
aficionados al futbol fuesen hooligans…
Anita Sarkeesian
Pero se me va el santo al cielo. Lo criticable del asunto
fue que esta señorita empezó a recibir amenazas de muerte, supuestamente de
jugadores, que veían como los personajes de sus videojuegos estaban siendo
atacados y, por extensión y estupidez, ellos también estaban siendo atacados.
Llevaba tiempo recibiendo amenazas de este tipo y ataques DDOS en su página,
pero la cosa se fue de madre cuando programó una charla pública en una
universidad, o instituto, y algún descerebrado le llamo diciéndole que si daba
la charla se la iba a cargar, a ella y a su familia. Lógicamente, la charla
nunca se celebró. Todavía no he visto a ningún personajillo amenazar de muerte
a las “FEMEN” pero claro, ellas enseñan las tetas y el sexo, como he dicho, es
lo que mas vende…
Segundo caso lamentable. Zoe Quinn.
Zoe Quinn es la creadora de ‘Depression Quest’, un juego que
trata de ofrecer una experiencia interactiva sobre un trastorno psicológico tan
delicado como es la depresión. Es un juego casi didáctico, especialmente
pensado para dar respuesta y explicar algunas cosas que suceden cuando alguien
se encuentra en ese estado. Supongo que Zoe debió de encontrarse en ese estado
en algún momento de su vida dado lo atípico de la propuesta y la profundidad y
seriedad con la que trata algunos temas de este trastorno.
Zoe Quinn
Último. Phil Fish se retira.
Phil Fish es el creador de FEZ y por su aspecto, también una mezcla
entre nerd y hipster de manual. Lo cierto es nunca me ha caído bien este tipo
ni determinadas declaraciones que ha hecho, pero en este caso concreto y siendo
pragmático, he de decir que entiendo su decisión. En realidad tengo la
impresión de que es un vanidoso y un engreído, y el éxito que le proporcionó
FEZ puede que se le subiese a la cabeza. De todos modos, en su defensa he de
decir que al menos tiene motivos para ello ya que hay otros desarrolladores
que, sin tantos motivos, solo abren la boca para autocubrirse de gloria y no se
llevan tantos insultos, como Peter Molineaux…
Phil Fish
Phil Fish ha anunciado su marcha en varias ocasiones, como
Esperanza Aguirre, pero esta última parece ser la definitiva. Phil se llevó un
montón de críticas por salir en defensa de Zoe Quinn, la de antes, cosa de la que tiene todo
el derecho del mundo. Sin embargo, una buena camada de jugadores (seguramente
los mismos que criticaron a Quinn) salió a la palestra tecleando insultos y
amenazándole, pero hackearon además la web oficial de su estudio y su cuenta de
Twitter y Polytron. No contentos con eso, alguien que no tenía otra cosa mejor
que hacer, decidió distribuir información privada del estudio, como nóminas,
contratos y hasta el código fuente de FEZ. Por su similitud con el último
ataque a Sony por la película “The Interview”, seguro que el gobierno de Corea
del Norte ha tenido algo que ver :P. Phil, hasta los webs, anunció su retirada.
No apruebo nada de esto, y no se puede generalizar y considerar que toda
una comunidad de jugadores ha de encontrarse en el mismo saco. Ni todos los
aficionados al Atlético de Madrid se cargaron a Jimmy, ni todos los brasileños
saben bailar salsa. Como vasco, creo que sé algo sobre el tema cuando al
termino “comunidad” se le asocian prejuicios tan infundados y se generalizan
comportamientos de algunos de sus miembros… Por eso mismo, creo que es una
falacia asignar ciertas actitudes, que pueden ser impuestas por condición
humana, a toda una comunidad. Resumiendo, imbéciles hay en todos lados y no
deberían ser representativos de ningún organismo o grupo que no tienen nada que
ver con la personalidad individual de cada componente. Eso de formar parte de
una comunidad no se decide. No vas a la administración y te sacas un carnet,
formas parte y punto.
Llegados a este punto, me parece que Internet ha dado alas a
sacar lo peor de cada individuo. El anonimato hace que la gente se vuelva muy
valiente, y a veces solo hace falta una pequeña semilla para que se forme toda
una corriente de criticones que son capaces de conseguir que la mayor gilipollez
se convierta en algo trascendental. Internet es, en cierto modo, una
herramienta del demonio que actúa como catalizador de la peor de nuestras
caras. En cualquier caso, me llama mucho la atención que todo sea muy relativo.
Por ejemplo, el último Fallout no se encontraba optimizado y conforme avanzabas
en el juego se empezaban a producir parones y cuelgues que hacían que no
pudieses seguir con él, pero de eso poco se habla. Sobre el último Assasins
Creeds se han echado pestes y olores por bugs puntuales pero hasta ahora, no he
oído a nadie decir que no haya podido acabarse el juego… El resultado es una
Ubisoft maltrecha mirando con lupa sus próximos lanzamientos y en cambio
Fallout se llevó innumerables premios a mejor juego del año… Supongo que algunos son mas propensos a la crítica fácil que otros...
Como decía, da la impresión de que a veces solo hace falta un
pequeño comentario para abrir la caja de pandora y se vaya sumando mas gente
para que al final algo que podría calificarse de anécdota se convierta en un
problema casi de estado. Estoy seguro de que personas que podrían pasar por
alto muchas cosas se muestran completamente indignadas cuando ven que hay otros
miles de personas que opinan lo mismo y al parecer no pueden vivir con la
agonía y el sufrimiento. Esa especie de presión de masas o “me sumo al grupo
aunque me la sople” también es una de las realidades de internet. Siempre es mas fácil llamarle hijoputa al árbitro cuando hay otras
80.000 gargantas llamándole lo mismo. Al final, parece que el mundo está lleno
de quejicas e indignados, y tengo la impresión de que hace años éramos mas
tolerantes en muchos sentidos. Ojo, no estoy diciendo que no tengamos derecho, pero hay un sobreexceso de mala leche a la hora de seguir la corriente.




Enhorabuena por el artículo. Es de lo mejorcito que he leído sobre el tema en mucho tiempo.
ResponderEliminarSobre el fondo de la cuestión, se me ha venido una frase de Los Simpsons. Homer le dice a Flanders algo así como "Soy humano, y los humanos somos desagradables." Creo que la naturaleza humana es así, con y sin internet. Los videojuegos siguen viendose con malos ojos por mucha gente, e internet, como tu muy bien afirmas, se ha convertido en el búnker invisible (que se creen algunos que es invisible) para todo tipo de idiotas y descerebrados.
A Pablo Iglesias, por twitter, le desearon que le pegaran un tiro en la nuca. Algún policía por facebook se alegraba de la muerte de nosequién en una manifestación hace no mucho. Y es que quien es gilipollas rematado, lo es, con y sin internet. La red se ha masificado de manera muy importante con la explosión de las redes sociales. Antes era más "complicado" dejar tu comentario en internet. El concepto de foro no estaba tan arraigado y sin embargo hoy en día cualquier mentecato con un smartphone en el bolsillo se registra en cualquier red social en 5 minutos.
Aunque sin llegar a esos extremos, a todos se nos va la pinza alguna vez (yo el primero) y podemos soltar alguna perla de la cual después nos arrepintamos. ¿Indignación? Hay mucha. Y más en los tiempos que corren, con tanto paro, hambre y tanta desolación, al menos en nuestro país. No sé por tu zona, pero por mis lares esta crisis-estafa nos está atizando sin piedad. La desesperación nos hace cometer actos impensables, y más de uno se desahoga con internet (el que pueda pagárselo al menos). Aunque en los casos del post igual esto no viene mucho a cuento.
Conocía a la feminista de oídas. Está claro que esta tía quería notoriedad, por cualquier razón (seguro que económica más que otra cosa) y aprovechó el cliché machista de los juegos para montar revuelo. Me ha recordado, guardando las distancias, al de "los nintendos". Eso sí, eso no justifica bajo ningún concepto lo que le ocurrió. A quien no conocía de nada es a la otra chica y al de FEZ.
Creo que estamos en unos tiempos que no es bueno sobreexponerse demasiado personalmente a cualquier comunidad de interent. Y menos aún si eres desarollador de juegos, youtuber o similar. Por eso detesto las redes sociales. A saber quién es quien te insulta o te amenaza. Igual es un crío que no sabe lo que dice, o un gañán cuarentón en su cuarto que no tiene nada mejor que hacer.
Y es que como digo, los humanos somos así. No debería pasar nada si gritas "Hala Madrid" en un bar barcelonista (y viceversa, un "Visca Barca" en un bar madridista), pero hazlo y verás lo que pasa. No debería pasar nada cuando dices que tienes amigos vascos, pero hazlo, y verás como la palabra ETA sobrevuela por arte de magia. No debería pasar nada por dar tu opinión libremente en internet sobre cualquier tema, pero hazlo de manera notoria y masiva, y verás que pasa.
Es que los prejuicios son así. Alguno se cree que hoy adorador de Franco (ese enano malnacido que sumergió a España en 40 años de oscuridad) porque soy seguidor del Real Madrid. Y ni por ser uno del Madrid es de derechas, ni por ser uno del Barcelona es independentista. Eso cualquier persona con sentido común lo acepta. Pero asociamos automáticamente lo peor de los gustos, pensamientos e incluso el aspecto físico de las personas de manera inconsciente. E internet es, por desgracia, lugar para que ese lado oscuro que todos tenemos, aunque sepamos que no es racional, salga a la luz.
Yo siempre digo a la gente lo mismo: Internet es como la vida real, hay de todo, mucha mala gente y pocas buenas personas. El problema es que a veces los primeros hacen demasiado ruido.
Un saludo.
Casualmente el diario el pais ha publicado hoy mismo este articulo en su edicion digital. Os copio/pego ya que veo que tiene algo que ver...
ResponderEliminarLa guerra cultural del videojuego
Tomándoselo con humor, el tema candente del videojuego en este 2014 bien podía ser una comedia bélica de Woody Allen. A un lado de la trinchera, el jugador de siempre, que el tópico visualiza como machista, descerebrado y amante de la violencia, por no entrar en el retrato físico. Al otro, el nuevo perfil, al que la demografía define como hombre o mujer (al 50%) de 35 años. Un gafapasta que habla ya de “experiencias estéticas y narrativas” a los mandos de una consola.
Pero el chiste pierde su gracia si se repasan los hechos. Por ejemplo, la amenaza de muerte a la activista y feminista Anita Sarkeesian que le hizo anular una visita a la Universidad Estatal de Utah (portada de The New York Times, por cierto). O este tuit, esgrimido por un indeseable contra la creadora Brianna Wu: “Tengo un K-bar [cuchillo de combate]. Voy a ir a tu casa para metértelo por tu feo coño”. Wu tuvo que abandonar su casa en el acto y llamar al FBI.
“Lo que es nuevo es que el ataque se concentra en mujeres que están pidiendo un cambio en el contenido de los videojuegos. Y es nueva la intensidad de la agresión”. Quien lo afirma es Kate Edwards (Sur de California, 1965), directora ejecutiva del sindicato de creadores independientes del videojuego más importante, el IGDA. Su misión, parar este odio internauta que diezma el ánimo de los revolucionarios del videojuego. Esos que narran historias sobre chicas lesbianas o funcionarios de aduanas en repúblicas comunistas, o que describen cómo se sufre una depresión.
El diagnóstico de Edwards coincide con el de esa nueva prensa reflexiva, marcadamente cultural, que está radiografiando la escena internacional: los Polygon, KillScreen o Kotaku. Deux ex Machina aquí en España. Lo que vemos es en efecto una batalla de índole cultural. “Tal vez ‘guerra’ sea un término demasiado duro. Pero está claro que es un conflicto cultural”, matiza Edwards. “La industria y el público generalista han visualizado al jugador como un joven adolescente, pero ahora sabemos que la mitad de los jugadores son mujeres. Casi todo el mundo juega, y eso está cambiando los contenidos. Por lo que ese viejo aficionado, que siempre llevó la batuta, se ve de pronto en minoría y amenazado ante la redefinición de la palabra, que ahora también las incluye a ellas”.
La clave es que en este combate los bandos esgrimen armas bien distintas. La vieja guardia, armas digitales y según parece también reales, deseos sexistas dignos de la más chabacana pornografía, y temor al cambio. Los otros, el arte y su curiosidad, que por ejemplo ha transformado ya a Lara Croft en una mujer con seso (aunque aún evidentemente hermosa). Fácil pronóstico tiene el combate. Esperemos que se salde sin bajas.