La cinta gira en torno a la vida de Stephen Hawking (Eddie Redmayne), el importante teórico y divulgador científico que cambió la historia de la ciencia y la tecnología moderna para siempre. La película se centrará en la relación que mantuvo el británico con Jane Wilde (Felicity Jones), su primera mujer, con quien contrajo matrimonio después de que le diagnosticaran una enfermedad por la que no le quedaban más de dos años de vida. (SENSACINE)
Vaya por delante que aunque creo que el Oscar de Eddie Redmayne está mas que justificado, no comparto la tendencia de premiar a actores que simplemente hacen de otros personajes en un biopic. Sin ir mas lejos tres de los actores que interpretaban a otros personajes reales han estado nominados al Oscar este año, y en los últimos años también hemos sido testigos de premios a gente que interpretaban a personajes como Abraham Lincoln, Jorge VI, Harvey Milk, Truman Capote o Ray Charles. Del lado femenino, Margaret Thatcher, Isabel II, Maggie Fitzgerald o Erin Brockovich. Tal y como yo lo veo, resulta un tanto desagradecido para la labor del actor premiar a gente que solo tiene que imitar lo mejor posible a otras personas que ya existen, o existieron. Si me preguntan, debería tenerse mas en cuenta a un actor que es capaz de hacer suyo un personaje ficticio, por el mérito que ello supone, mas que a otro que simplemente se dedica a parecerse lo mas posible a un personaje real.
Al margen de todo esto, “La teoría del todo” ni siquiera puede considerarse un biopic al uso. Se centra básicamente en cierto fragmento de la vida de Stephen Hawkings y en especial en la relación que tuvo con su primer amor, excelentemente representada por una Felicity Jones de la que es imposible no enamorarse. Esperaba ver un poco mas sobre los logros y las investigaciones del famoso físico, pero en cambio me he encontrado con una película que da al romance rosa una importancia casi total, por encima del todo y de su teoría. Obviamente la película si que salpica las hipótesis y pensamientos de Hawkings, así como la evolución de su afección, pero de divulgación científica mas bien poco. Recuerda mucho en estructura a otro gran film como “Una mente maravillosa”, por el valor que se da a la pareja del que se supone es el verdadero protagonista de la historia. Casi parece mas un biopic sobre la mujer del físico y la relación entre ambos que sobre el físico en sí. La reflexión final, acompañada por la grande, inmensa, extratosférica melodía “Arrival of the Birds”, invita a pensar así. De hecho, tengo entendido que la película está basada precisamente en el libro que escribió Jane, su (ex)mujer.
En cualquier caso “La teoría del todo” es un film inmenso, inspirador. Las interpretaciones son absolutamente brillantes y técnicamente el film es extremadamente sólido, una excelente ejemplo de lo bien que puede hacerse y contarse una historia. A pesar de todo, en ciertos momentos si que derrocha un piloto demasiado automátizado y una búsqueda de remover sentimientos muy evidente, con planos, diálogos y escenas excesivamente idealizadas. Tiene picos y valles, entre lo plomizo de los ojos llorosos y un representación magistral de la evolución de su enfermedad. La escena de las escaleras es absolutamente sublime.
Eddie Redmayne es una joya interpretativa y la luz y la sombra del verdadero Stephen Hawkings. El personaje tiene un aura que es capaz de llenar la escena con su simple presencia, cosa que no había conseguido en ninguno de sus anteriores papeles anodinos (Los miserables, mi semana con Marylin, etc…). El film engancha, entretiene y tiene en vilo, así que nadie debería tener la sensación de estar perdiendo el tiempo mientras ve el largometraje. Tampoco quiero dejar la sensación de que estamos ante un completo folletín rosa, pero el espectador que busque una inmersión total en la sabiduría de la ciencia trascendental va a quedar aquí un tanto decepcionado. Para ello, mejor que se vaya al canal Historia o Discovery Max. En cualquier caso, el romance se esfuerza en no resultar cansino y pasteloso, tratado con inmensa madurez, y en conseguir un equilibrio entre esto y la brillantez de Hawkings. Al final lo consigue, medianamente.
Y digo medianamente por un motivo. Hay un dato, de la época actual, que trasciende mas allá del mensaje del film, y que no solo trasciende si no que además ridiculiza. A pesar de lo bonito del amor y de la eternidad de ese mensaje, Stephen Hawkings se encuentra hoy separado, no de una, si no de sus dos mujeres anteriores. Actualmente vive con su ama de llaves, sin pareja que se sepa, y ha llegado a declarar literalmente que las mujeres son para él uno de los mayores enigmas del universo: «Ellas son para mí un completo misterio». Has descubierto Roma, amigo…

Ni él sabe en qué piensan las mujeres... ni nadie sabe los motivos por los cuales él todavía sigue vivo. Su caso es de los más extraños de la historia, desde que se conoce la enfermedad. Que yo sepa no hay, a día de hoy, explicación lógica a su increíble longevidad.
ResponderEliminarLa película es tal como la describes. Creo que se ha intentado equilibrar la parte emocional con la "técnica", pero dando mucho más consistencia a la primera. Por eso yo soy de esos a los que le ha decepcionado un poco. No me esperaba que fuera tan "rosa". Pero es cierto que no llega al empache (menos mal). En general está bien, con pocos alardes. Se deja ver, aunque no es una peli para tirar cohetes, y eso, viendo como está el cine en los últimos años, es todo un logro.
PD: Yo creo que el secreto para comprender a una mujer es tener claro, desde el principio, que son unas egoístas que quieren tener a los hombres bailando a su son según se despierten ellas por las mañanas. Más modositas o más marimandonas, al final son todas así. Toma ya!, Stephen Hawking, jaja.