[PREVIEW] Destiny

jueves

Hace ya mas de una semana que terminó la Beta de Destiny, ese juego que nos ha vendido su descomunal éxito antes incluso de haber salido al mercado. Y es que no hay nada mejor para estimular la compra a un jugador que vender como un éxito actual ya consolidado un futuro logro todavía incierto. Y todo eso sin que nadie supiese aún de que tipo de juego se trataba, y no ha sido problema de los jugadores. Ni si quiera sus propios creadores habían sabido, o querido, explicar bien que era lo que nos íbamos a encontrar, pero el éxito y la obligación de comprártelo, eso sí, eran obligatorios. Parecía un poco aventurado decir eso teniendo en cuenta que la única garantía de acabar teniendo un producto de calidad era que lo estaban haciendo los creadores de Halo. Es cierto, esa es mucha garantía, pero quizás no sea la suficiente.

Tuve la oportunidad de probar también la versión alpha, una especie de versión recortada de la Beta ya que como mucho podías subir a tus personajes hasta el nivel 4 (8 en la beta). Pero en general ya podía verse que era lo que nos iba a deparar el juego. La sensación final era desconcertante. Era un juego que ponía cimientos de nueva generación pero sin aportar nada realmente revolucionario, lleno de cosas ya vistas pero remozadas a la actualidad. Era una mezcla de Borderlands con Halo y Fallout. Era un mata mata de acción en el que disparabas a bulto, corrías, y te escondías esperando que la salud se te autoregenerase lentamente porque muy probablemente en la reyerta te habrían dado “pal pelo”. Era un juego de números, valores, niveles y barras de progreso. Era una mezcla de todas esas cosas pero lo mas importante, era un sí, pero era mas un casi.



Como he dicho, la beta termino la semana pasada, y se dejo ver y probar un poco mas. Está claro que la idea de acción de los modos dedicados a la campaña no tienen nada que ver con los mapas pensados para las misiones aleatorias en cooperativo. La linealidad del modo historia siempre da lugar a un tipo de acción mas concisa, lógica y equilibrada que en aquellos modos en los que todo se genera aleatoriamente y aparecen enemigos por todos lados. Pero en los modos cooperativos es donde realmente se encuentra el jugo del juego y ese compromiso para/con el resto de jugadores seguramente será lo que nos haga meter bastantes horas. Algo así como en los MMO, que concentran su adicción precisamente en ese rollo de hacer cosas juntos con tu grupo en los que se forja un vinculo en el que la deuda es mutua, y tienes que estar ahí porque el otro jugador espera que estés ahí.



La cantidad de habilidades, pertrechos y armas para conseguir (siempre limitadas en uso por el nivel de nuestro personaje) prometen numerosas horas de juego. Los planetas y satélites que podremos explorar también parecen ser numerosos e incluso podrían ir ampliándose con los DLCs que mas que seguro acabarán cobrándonos. Ya veo a la gente pagando por un nuevo vehículo de transporte o un antifaz que te otorga 90 en defensa… Lo mejor de esto, es que las posibilidades que pueden darse si aprovechan las diferentes características que deberían darse entre entornos (gravedad etc) pueden ser innumerables y prácticamente dar lugar a un nuevo juego dependiendo del planeta en el que decidamos echar una partida.

El universo si que ya deja entrever que será bastante profundo y la personalización de nuestro personaje (que incluso podremos observar en los momentos en los que la perspectiva cambie a tercera persona) promete hacer de nuestra partida una experiencia única. Además, tenemos entre tres tipos de personajes a elegir, cada uno con sus propias características y posibilidades. Aún así, parece demasiado trabajo terminar con un personaje para volver a elegir otro y comenzar desde cero. Da la impresión de que otra de las apuestas de Destiny es que no pretende que rejuguemos el título una y otra vez. Parece que su intención es que nuestra partida, nuestro personaje y nuestros logros sean únicos, interminables y con un plazo de vida marcado por nuestro aburrimiento. Otra de las similitudes con los MMO, que venden su propuesta como una experiencia virtual completa a largo plazo, y no como una sola partida.


En definitiva, Destiny parece uno de los primeros juegos con un claro concepto de nueva generación. El componente online forma parte de la experiencia como un todo, y no como un añadido. Incluso si no estamos jugando una partida competitiva o cooperativa, siempre es agradable ver a otros jugadores ajenos a nosotros jugando sus propias partidas, sus propias misiones y sus propias historias. Eso le da cohesión al conjunto y verosimilitud a un universo en el que todos los jugadores luchamos por un bien común, ya sea juntos o por separado. Destiny tiene reminiscencias de otros títulos. Parece una mezcla de géneros e ideas, es cierto, pero al parecer nadie ha sabido conjugarlas todas de la manera en la que Bungie lo ha hecho. Tiene un poco de aquí y un poco de allá, y todo es satisfactorio. Si es lo suficientemente satisfactorio para acabar siendo el titulazo que desde ya nos han prometido que va a ser, solo en septiembre lo sabremos.

1 comentario:

  1. Gran artículo. En mi opinión, y hablando mal y pronto, es una mezcla entre Halo y Diablo (o ponga aquí su Action-RPG favorito). No he tenido la oportunidad de probar la beta por culpa del "maldito" Reaper of Souls, pero siempre me ha llamado la atención Destiny. Si el cooperativo es así en la beta y al final lo pulen bien, podemos estar ante un FPS más o menos pionero en lo que podría ser el género en esta generación.

    Eso sí, no me parece que reinvente nada. Sólo que sabe mezclar lo mejor de varios géneros y darle sentido. Sólo eso puede ser suficiente como para convertirlo en un nuevo referente. Si saben adaptar unos modos cooperativos con esos toques de rol, igual resulta ser un bombazo. Pero aunque sea Bungie, todavía puede ser complicado tratar de cambiar la mentalidad del jugador actual de FPS online (mata-mata y a correr). Por eso, a pesar de las buenas sensaciones que irradia, no sé yo si al final resultará. Incluso puede resultar ser adelantado a su tiempo.

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