El mayor subidón que ha sufrido un español durante unos
campeonatos mundiales seguramente sea aquel que provocó el señor Andrés Iniesta
durante el mundial de Futbol de Sudáfrica. Sin embargo, hoy vengo a hablaros
del señor Daigo Umehara, el Andrés Iniesta japonés, que hace ya casi doce años
fue el protagonista de uno de los momentos mas épicos que se recuerdan durante
un campeonato de videojuegos. Concretamente en las semifinales de Evolution Championship Series (también conocido como
EVO) en Agosto del año 2004 durante el torneo dedicado a Street Fighter III:
3rd Strike.
La tercera entrega de Street Fighter se hizo muy popular
desde su salida al mercado por una mecánica de juego nueva en la saga que se
conocía como “Parry”. Esta técnica permite bloquear las embestidas del oponente
sin recibir ningún tipo de penalización en nuestra barra de vida. Es decir, al
contrario de lo que ocurre con el simple bloqueo (con el joystick en dirección
contraria al oponente, alejándonos de él), el “Parry” no supone ningún gasto de
vida e incluso puede combinarse con un contra-ataque hacia el oponente. Lo
complicado de esta técnica es que no se trata simplemente de pulsar un botón o
inclinar el joystick en una dirección concreta. La dificultad del “Parry”
reside en que hay que acercarse al oponente en el momento en el que este nos
lance el golpe (justo lo contrario), para en vez de esquivar el golpe,
encararlo directamente. La técnica es un arma de doble filo porque si no sale
bien, el golpe lo recibes directamente, con todo el daño que este puede
hacerte.
En realidad, el “Parry” es una técnica fácil de aprender
pero bastante difícil de dominar debido a que su ejecución tiene que ser exacta
y coordinada con el golpe que te lanzan. Esta inclusión hizo que la Street
Fighter volviese a colocarse entre los 1 vs 1 mas jugados y elevó las
competencias de Street Fighter a niveles hasta entonces inimaginables.
Explicado esto, el señor Daigo Umehara (que controlaba a Ken
Masters) se encontraba en pleno enfrentamiento contra Justin Wong
(estadounidense que controlaba a Chun-Li) en las semifinales. Empatados a un
round, solo quedaba la ronda de desempate para proclamar a uno de ellos como
vencedor y finalista, así que la tensión era máxima. El combate comenzó y Daigo
encajó numerosos golpes del estadounidense hasta que este dejo su vida
prácticamente reducida a cero, mientras que su barra de vida todavía se
encontraba considerablemente llena. En esta situación, Daigo sabía que el mas
leve golpe acabaría con su participación en el torneo (aunque lo bloquease) así
que ni siquiera la técnica de cubrirse le hubiese servido para continuar
luchando. La solución fue desesperada.
En un intento de liquidar el combate, el estadounidense
realizó el ataque especial de Chun Li, pero el japonés, en una acción
sobrehumana de coordinación y sabiendo que era su única salida, bloqueó dicho
ataque haciendo “Parry” durante 15 golpes seguidos y a una velocidad de
vértigo, para posteriormente coronar la acción con un combo y un ataque
especial de Ken . El público estalló y Daigo soltó los mandos, se sacó la
chorra, golpeo la mesa y la rompió. En ese momento fuimos testigos del
nacimiento del “Dios de los videojuegos de lucha en 2D”, que es como se le
conoce a esta persona en Japón.
Lamentablemente, una vez llegada la final, Daigo solo pudo
obtener la plata, pero la gloria de ese año fue indiscutiblemente para el. Un
momento que pasará a los anales de la historia. De hecho, la situación se
volvió tan célebre que la propia Capcom sacó en el año 2011 una edición
especial de Street Fighter III: 3rd Strike, en la que podemos practicar la
secuencia de bloqueos que utilizó Daigo siete años antes.
Lo dicho, épico. Os dejo el momento exacto del “Parry” y el
combate entero…

Momento muy épico ese. Le hizo un "minuto 93" en términos futbolísticos. Eso sí, la cara que se le tuvo que quedar al perdedor sería un poema.
ResponderEliminarEsto del Parry ni lo conocía. Gracias por el post. Uno no para de aprender cosas de este mundillo.