[REVIEW] Helldivers

miércoles

Una sola oportunidad es lo único que les hace falta a muchos juegos antes de tildarlos de basura. Es un poco lo que me ha pasado con Helldivers, disponible con la oferta de playstation plus de febrero, que durante dos días no entendía del todo su propuesta y su elevada dificultad hasta que otros usuarios comenzaron a unirse a mi partida. Entonces, todo empezó a tener un sentido tan claro y cristalino como hacía tiempo que no veía. Y fue entonces cuando el juego paso de ser frustrante a resultar divertido y me arrepentí por, quizás, haber dejado pasar otros grandes juegos por su aspecto, su precio, o cualquier otro prejuicio que me haya hecho perderme una auténtica joya.

Helldivers no deja de ser un juego de acción en perspectiva cenital, de planteamiento simple, pero con un gran poder de seducción. De esos que te hacen pasar horas delante de la pantalla sin darte cuenta y con el que se estila mucho esa frase célebre y mentirosa también conocida como “una partida mas y lo dejo”. Helldivers sabe exactamente lo que quiere hacer y lo hace, y a pesar de tener un planteamiento simple, la profundidad de juego que otorgan sus “perks” y “power ups” hacen que tengamos juego para rato, y eso que se trata de hacer una y otra vez lo mismo…

No hay duda de que Helldivers se inspira en Starship Troopers para presentarnos su propuesta. El juego imagina un mundo globalizado en el que el avance tecnológico y militar ha desembocado en una expansión de nuestra raza por todo el universo, justificándose además mediante una fuerte retórica colonial. En esta situación, la “Super tierra” (que es nuestra fortaleza) considera desechables las tropas en pos de un objetivo mas divino, o imperialista, según se mire. Nuestro papel en todo esto será el de ser simples peones prescindibles entregados a la causa de un bien mayor, como si dar nuestra vida en el frente fuera una obligación moral. No deja de ser una propaganda autócrata que el juego se encarga de dejarnos continuamente claro, pero entre líneas, y al final no deja de ser un planteamiento satírico e hyperviolento de una hipotética lucha de la humanidad contra los extraterrestres del universo.

Dicho esto, conviene dejar claro que la guerra en Helldivers funciona de manera totalitaria. Es decir, nuestros avances en el juego e influencia en la guerra se sumarán a una lucha global en la que todos los jugadores de la red suman en la lucha contra los extraterrestres, concibiendo una guerra que funciona bajo un mundo persistente. El esfuerzo masivo de todos los jugadores significarán avances en el desarrollo de la guerra global. Hay un flujo constante de datos con los avances de la comunidad, que no tiene otro efecto que deshumanizar a los jugadores en aras de perpetuar el destino de la Supertierra y las posteriores generaciones. Nuestra muertes y logros solo sirven para justificar la difusión de nuestra civilización, y eso es mas importante que los logros individuales de cualquier jugador.
Todas las decisiones estéticas en Helldivers refuerzan esta posición de que el jugador es simplemente una marioneta al servicio de un poder superior de gobierno. Desde la perspectiva isométrica, los Helldivers parecen pequeñas pero poderosas cositas enfrentadas al peso de las hordas extranjeras. La petición de armas (similar a como se hace en el multijugador de COD), municiones, vehículos  e incluso otros jugadores, llueven sobre el terreno lanzados desde arriba en cápsulas, como si fueran paquetes sin identidad ni demasiada importancia. De hecho, esos mismos lanzamientos pueden aplastarnos a nosotros mismos y matarnos, como si el responsable de hacernos llegar los paquetes lanzase una piedra con desgana a un estanque lleno de peces y diese igual a cual golpease. Incluso los trozos de conversación de los soldados que nos esperan en la nave y nos dan indicaciones del transcurso de la guerra denotan una vigilancia y manipulación del gobierno pensada para mantener a las tropas felizmente subyugadas.

La guerra galáctica se librará en tres frentes diferentes, representados por tres tipos de enemigos con sus propias particularidades: Los cyborgs, Los bichos y los iluminados. El avance de la guerra se representará en tres sectores dedicados a cada una de las facciones. Podremos ver cuál es el avance particular de cada sector y elegir que planetas ir invadiendo de cada zona, con sus propios objetivos, sus propias recompensas y su propia dificultad. Lógicamente, cada uno de los enemigos también tendrá sus peculiaridades así como sus propios entornos, así que tendremos que adaptarnos a ellos y utilizar tácticas y equipos diferentes dependiendo de donde y contra quien nos enfrentemos. Cualquier avance que consigamos hacer individualmente será un avance en la lucha global.

Después de todas las elecciones de equipo y combate, el gameplay será siempre similar. Nos dejaran en una caja (siempre son mapas cuadrados, literalmente), con diferentes objetivos y caminos libres por los que transitar para llegar a nuestros destinos y cumplir los variados objetivos, en el orden que queramos. Cuanto mas dificultad tenga el mapa, mayor será la recompensa que nos darán pero también mayor será el número de objetivos que deberemos cumplir, y también mas difíciles. A simple vista puede parecer un juego sencillo, pero las opciones tácticas de cada mapa se incrementan exponencialmente dependiendo del equipo que queramos llevar y con cuantos amigos estemos jugando en ese momento (hasta cuatro). Y aquí viene lo bueno. Lógicamente, en las primeras partidas nuestro equipo será demasiado básico como para entender las variantes de juego, pero conforme vayamos desbloqueando habilidades (torretas centinelas, fuego de mortero, minas, etc) las posibilidades aumentarán considerablemente, así como la diversión, que desde ya os adelanto que solo es posible colaborando con mas gente. Hacer la guerra por tu cuenta puede ser bastante valiente, pero nunca es divertido de experimentar.
Pasé dos días enteros jugando a solas sin conseguir grandes logros. Me parecía un juego exageradamente difícil debido a la continua aparición de enemigos que casi nunca eran fáciles de matar. Las vidas disponibles tampoco es que ayudasen a facilitar las cosas, y era fácil morir intentando defender un objetivo o mientras buscaba y desactivaba minas ocultas con mi buscador de metales, sin ningún apoyo que cubriese mis espaldas. El juego está pensado para jugarlo en cooperativo, y no necesariamente con amigos de tu lista. A tu partida (siempre que la tengas en modo pública) podrán añadirse otros jugadores para colaborar en las labores y combinar habilidades. Una vez finalizada la misión, las recompensas serán para todos, y hay muchísimas recompensas que desbloquear. Algunas serán simplemente armamentísticas y otras de habilidad, pero la mayoría se desbloquean conforme vayamos subiendo de nivel.

Cada pieza o habilidad extra (el juego las llama "estratagemas") que desbloqueemos en el juego será significativa. Además, existen unas cuantas de ellas pensadas específicamente para ser utilizadas entre mas de un jugador, que es como realmente tienen sentido. El rifle sin retroceso, por ejemplo, viene con un paquete de suministro independiente con munición extra. Lógicamente podemos utilizarlo nosotros mismos, pero el tiempo de recarga entre disparos hace que sea un arma muy poco práctica de usar. En cambio, si tienes un compañero que lleve el paquete de suministro, la recarga se hace en un abrir y cerrar de ojos y es entonces cuando el arma demuestra todo su potencial. Detalles como éste son los que enfatizan el sentir de una unidad de combate cohesionada en la que cada miembro es mas potente en conjunto de lo que sería estando solo.

Pero además de armas, también tendremos vehículos en los que llevar a todo el pelotón, exo-trajes con habilidades especiales y un montón de cosas mas que descubrir. La magia real del juego surge cuando comenzamos a desbloquear este tipo de cosas, mas que a conseguir un mayor número de armas.

El hecho de que prácticamente todo lo que se vea en el juego sea mortal, ya sea amigo o enemigo, hace de cada misión una situación tensa. Un ataque aéreo mal calculado puede hacer mas daño que bien. Si no tenemos cuidado, una de nuestras torretas centinelas o una de nuestras granadas podría acabar con nosotros mismos o con cualquiera de nuestros compañeros. Igual pasará con nuestros disparos. El fuego amigo en un juego donde la acción es frenética es difícil de controlar. La muerte es un factor continuo pero para eso tenemos una de las habilidades dedicada a resucitar a nuestros compañeros, la cual será bastante utilizada porque si muere todo el equipo la misión se dará por perdida. Misión que siempre, siempre, siempre, terminará con una extracción in extremis de todo el pelotón, o de la parte del pelotón a la que le de tiempo subir a la nave. La sensación de salir por los pelos con vida de allí mientras recibimos ordas y ordas de enemigos es indescriptible, con una fuerte carga dramática en los niveles altos. Todo un homenaje a las clásicas escenas de películas bélicas como Patton o Black Hawk Down.
Puede que Helldivers no sea uno de los juegos mas bonitos de ver, pero si que es de los mas estimulantes. Partidas rápidas, colaboración constante que sale de manera natural, gran disponibilidad a las estrategias de combate, mucha personalización y un control constante de cómo evoluciona la guerra son algunos de sus grandes atractivos. Se trata de un título aparentemente sencillo pero que gracias a sus posibilidades nos permite numerosas alternativas, todas ellas directas, todas ellas violentas y todas ellas absolutamente divertidas. Una propuesta relativamente sencilla que pone a nuestra disposición varias piezas para que podamos jugar con ellas. Piezas que por cierto encajan muy pero que muy bien.

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