Hay otras disciplinas deportivas basadas en la velocidad,
pero sin duda la mas loca es la de los rallys. Hay que estar realmente de la
“chota” para conducir a velocidades de vértigo por senderos con la anchura de
un paseo de mañana dominguera. A veces, incluso, se hace nevando o de noche,
así que se necesita una mezcla especial de valor y locura y unos reflejos
extremadamente afilados para practicar este deporte. Cierto es que los conductores tienen un
copiloto, mapas previos y notas de mano para preveer los peligros que pueden
encontrarse en el camino, pero eso no quita para que sea el deporte de
conducción mas demencial que existe. Todo esto es lo que intenta trasladar
Kylotonn Games con la franquicia oficial de WRC, y ya van seis intentos…
Solo hace falta echar un vistazo a las imágenes para notar
que los coches se presentan mucho mas detallados ahora, y aunque los fondos
nunca va a llegar a la calidad de otros como por ejemplo, Forza Horizon 3,
ahora tienen un aspecto mucho mas natural gracias a un trabajo de iluminación
fantástico. Durante las carreras nocturnas, los faros iluminan lo suficiente
como para que podamos ver el camino, pero cada elemento (ya sea hoja o piedra)
proyecta su propia sombra de manera individual. Si bien esto puede parecer
simplemente una característica técnica o estética, lo cierto es que lo que
realmente se consigue es incrementar la sensación claustrofóbica de conducir a través
de un bosque de tierra a mas de 100 km por hora. Por otro lado, siendo algo que
muchos juegos de rally no dan la suficiente importancia, hay que destacar las
enormes nubes de polvo que van ondulando la estela del coche. Puede parecer un
elemento trivial, pero es uno de los elementos mas cruciales para conseguir una
fidelidad visual digna del deporte. Y en este sentido WRC 6 lo clava ofreciendo
un sentido del espectáculo mayor que sus predecesores. Sus efectos de
partículas son muy buenos, y esa atención por el detalle que explotan este tipo
de cosas está presente en todo el juego. Hay, por ejemplo, helicópteros que
asoman bajo la cámara y que levantan tanto polvo que dificultan la visibilidad,
dejando la misma sensación de putada que de satisfacción.
En estos juegos, es inevitable chocarse con los objetos del
mapeado. Es parte intrínseca del aprendizaje y de la sobrevaloración de
nuestros límites. Como se puede esperar de un juego de conducción por caminos
estrechos, este WRC no es un juego fácil y al principio el tutorial puede
despistarnos un poco, dejando la sensación de que el juego es todavía mas difícil de lo que ya de por si es. Que
nos den, de buenas a primeras, el control de uno de los coches mas potentes del
juego es una prueba de fuego que a mas de uno puede acabar frustrando, pero no
hay que dejar que esto nos desanime demasiado ya que la dificultad se ajusta en
base a nuestra actuación de ese momento. Por supuesto, también nos permitirá
ajustar ciertas cosas a mano, así que si desde el principio queremos competir
contra una IA mas dura, también podremos hacerlo. En realidad, comentar esta
parte es importante ya que el tutorial es realmente desconcertante, entre otras
cosas por la dureza del planteamiento y que no hay copiloto (¿?). Sin embargo,
posteriormente el juego resulta mucho mas accesible.
Una vez metidos en faena, el juego dispone de varios modos,
desde un modo carrera repleto de campeonatos personalizados que recorren varios
países del mundo (obviamente cada uno con sus propias características), hasta
un modo de etapas de rally individuales. El multijugador a estas alturas no
parece demasiado estable y a veces no encuentra carreras disponibles. Sin
embargo, y dado el correcto funcionamiento de la entrega anterior, estoy seguro
de que acabará siéndolo. Lo cierto es que no hay muchas diferencias en este
sentido con el anterior juego de la serie, así que su principal propuesta
seguirá siendo la de competir con otros jugadores en tiempo real pero sin poder
chocarnos entre nosotros, viendo solo sus modelos fantasma.
Pero como todos sabemos, el modo carrera es el modo estrella
del juego que se plantea igual que siempre. Empezamos en la clase WRC junior y
tras ir subiendo de categoría y pasar por la clase WRC 2, finalmente acabaremos
en la WRC, la categoría reina. Lo cierto es que no hay novedades. Cada fin de
semana tendremos diferentes etapas a lo largo de dos o tres días, que pueden
variar enormemente en dificultad, complejidad y tipo de superficie. Es
importante hacer una valoración global antes de que comience el fin de semana e
intentar ajustar el coche (sobre todo las ruedas) de tal modo que nos “sirva”
para todas las pruebas previstas. Encontrar el equilibrio suele ser la clave.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que en un día podremos disputar hasta
tres etapas, y que la reparación del coche solo se puede hacer entre días, así
que si en la primera destrozamos el coche, lo pagaremos caro en las dos
siguientes. Nada que no pueda solucionar un buen “reiniciar etapa”. Para las
reparaciones tendremos 45 minutos que podremos distribuir en los diferentes
elementos y cuyo consumo dependerá del nivel de daño que hayamos causado a ese
elemento. Si nos pasamos del tiempo reglamentario, recibiremos una penalización
en forma de tiempo añadido que podremos acabar pagando caro al final del rally.
Como juego con las licencias oficiales del campeonato, lo
cierto es que este WRC 6 es un juego muy divertido, gracias a unmodelo de juego
exigente pero accesible. En este sentido recuerda mucho al primer Colin McRae
Rally de PSX, que encontró un equilibrio excepcional entre estos dos aspectos.
Las físicas se sienten autenticas, sintiendo manejo del coche en cada
superficie como debería ser. Las diferencias entre grava con polvo y asfalto
son evidentes, y eso hace que el jugador aprenda y se adapte en consecuencia
haciendo de este aspecto uno de los mas divertidos de todo el título. Cierto es
que no es el único componente al que debemos adaptarnos en tiempo real, porque
también tendremos que adaptarnos al tiempo o la nieva. No todas las condiciones
son divertidas, pero es lo que tiene intentar ser lo mas fidedigno a la
realidad, y la realidad no es siempre divertida. No serán pocas las ocasiones
que nos saldremos del trazado y el juego nos recolocará en la pista
automáticamente con una penalización de alrededor de 10 segundos. Esto resulta
muy desajustado, especialmente porque la distancia que nos alejamos de la pista
antes de que nos reinicien parece inconsistente con esa penalización. Como
otras veces, este reinicio también podremos hacerlo a mano, cosa que es muy
recomendable si nos da tiempo ya que en estos casos la mayoría de las veces la
penalización no suele ser tan severa.
Si, es cierto que todo esto puede sonar un poco
aburrido, o un poco demasiado técnico (que también es otra forma de decir que
es aburrido), pero es probablemente porque, a diferencia de los juegos de F1,
los juegos de simulación en formato rally solo suelen ser atractivos para los
aficionados a esta disciplina o a los entusiastas generalizados de los juegos
de conducción. Honestamente, WRC 6 es un juego muy decente pero su presentación
es un tanto estoica, así que dudo mucho que los públicos amplios acudan a este
WRC 6 buscando saciar su sed de carreras. Esto no quita para que siga siendo un
juego divertido a la antigua usanza, y dado que ahora mismo no proliferan
propuestas de este tipo, probablemente sea de lo mejorcito (por no decir lo único) que podremos
encontrarnos en el (su) mercado.




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