[REVIEW] Dragon Age Inquisition

jueves

La inquisición no es solo el episodio de la historia mas vergonzosa de la iglesia católica. Aunque no tenga nada que ver, también es el sobrenombre de la tercera parte de Dragon Age que supone la culminación de la trilogía en términos de calidad. La historia nos vuelve a llevar a Thedas, la región donde se suceden casi todos los eventos de la saga, y partimos de una reunión donde se encuentran los principales líderes políticos que controlan el mundo. De repente, una explosión inunda el cielo dejando con vida exclusivamente al personaje que recientemente hayamos escogido, y configurado, tras un completísimo editor. Surge una grieta en las nubes que llamaremos “La brecha” y que unirá nuestro mundo con el de los demonios. Nuestro personaje se dará cuenta de que en la mano ha desarrollado una brecha similar y que puede usarla para ir cerrando pequeñas brechas que han sido arrojadas por el mundo. A partir de ese momento será considerado como el “Heraldo de Andraste”, una especie de elegido capaz de llevar nuestro mundo al camino de la salvación. La cuestión es, como conseguirlo…

VERSION ANALIZADA: PS4

Vaya por delante que nunca he jugado a ninguna entrega de la saga Dragon Age, así que pido disculpas de antemano si en algún comentario blasfemo o resulto redundante. Desconozco las mecánicas de juego asociadas a esta franquicia pero he de reconocer que esperaba un título denso en juego, con millones de objetos por los que preocuparte, trillones de conversaciones coñazo que aguantar y pentatrillones de kilómetros cuadrados que explorar intentando solucionar los problemas hasta de la mas insignificante de las ratas. Afortunadamente, bien por Bioware, nada ha sido como esperaba. Dragon Age Inquisiton es un RPG muy accesible, con mucha profundidad en historia y mecánicas pero que afortunadamente elimina lo que suele ser mas soporífero en este tipo de juegos, denominados Open world.

Y es que Dragon Age no es ningún Open World propiamente dicho. Es decir, no se nos plantea un mapa extenso con numerosas localizaciones a las que podremos trasladarnos a pie, mas propio de sagas como Skyrim o Fallout. En Inquisition, ver una localización en la lejanía, no significa que podamos llegar a ella como si que puede hacerse en las sagas citadas. Siempre nos encontraremos en entornos cerrados y pocas veces en mundo realmente abierto. El mapa general se encuentra lleno de localizaciones de todo tipo, pero no existe una especie de “yermo” de conexión por el que deambular mientras nos trasladamos de una localización a otra. Su estructura de exploración se basa en “viajes” automáticos que podremos hacer de un lugar a otro, como si fuera una aventura gráfica de los años 90. Si que es cierto que hay localizaciones de todo tipo, desde pequeños palacetes y mazmorras hasta otras mas extensas, lo suficientemente grandes como para considerarlas “mini yermos”, pero estas localizaciones se plantean como pequeños openworlds englobados dentro de un mapa mayor, pero no dejan de ser localizaciones cerradas al fin y al cabo. En cualquier caso, si sumamos la extensión de todas estas localizaciones, no tienen mucho que envidiar al resto de los juegos que presumen, precisamente, por disponer de un gran mapa. En total el mapa es un 30% mas grande que el de Skyrim, por ejemplo...

Pese a todo, que nadie se quede con la sensación de que nos encontramos ante un juego lineal. Esta división de localizaciones solo implica que la acción se focalice en determinadas aéreas. Además, como el desplazamiento entre ellas es completamente libre, la sensación de no estar ante un verdadero mundo abierto no es demasiado evidente. Bioware ha sabido administrar todos los aspectos del juego, y no solo los físicos, para eliminar las partes que mas abruman del género RPG pero disimulándolo para no que no de la impresión de que al juego le falta esto, o cojea por lo otro. Inquisition elimina las partes mas cargantes del género y se las pasa por el pasapurés, eliminando grumos para resultar mucho mas digerible. Por ejemplo, los PNJ’s no tienen cada uno una historia personal que contarnos y que probablemente no nos lleven a nada mas que a sobresaturarnos de información. De hecho, solo podremos hablar con los personajes importantes para la historia o los que tienen alguna misión secundaria que encargarnos. Nada de hablar hasta con las piedras. La sensación de pérdida de tiempo en esta labor se vuelve así inapreciable, ya que el juego se vuelve mucho mas activo y menos leído (aunque la opción sigue estando ahí). Además, las conversaciones son directas: “¿quieres hierbas? Para que, para comer o para fumar. Yo te las traigo.“ Así de sencilla podría ser una misión de Inquisition. No es que al juego le falte profundidad de argumento, pero en vez de concentrar la historia en las idiosincrasias personales de los personajes, su visión es mas globalizada. Los personajes solo sirven para encomendarnos cosas que justifiquen el farmeo y en consecuencia el aumento de nivel tan necesario para progresar en el juego.
Inquisition es un título muy político, que da especial valor a aspectos como el poder o la influencia. El trono a lo "Juego de Tronos" deja clara sus influencias. Estos aspectos evolucionarán dependiendo de nuestras acciones en el juego y cambiarán radicalmente el mundo que nos rodea. También nos enseñará funciones tan necesarias como la negociación o la diplomacia u otros tan discutibles como el embuste y el espionaje. Este aspecto político siempre estará presente, aunque no explícitamente, si no mas bien como un manto que lo envolverá todo y sobre lo que girará la ambientación general del juego, donde se encuentra realmente esa profundidad que comentaba antes. En realidad, nos son aspectos que debamos manejar directamente ya que toda la evolución de Thedas se hará en base a los métodos que elijamos para extender el poder de la Inquisición. Tendremos nuestra sala de consejo y un mapa a lo “Risk” donde podremos ir expandiendo nuestro poder, construyendo arquitecturas, fortalezas o haciendo alianzas con otras facciones para expandir mapa y desbloquear mas parte de la historia. Dependiendo de lo que, y como lo hagamos, el desarrollo del juego y la situación política de Thedas será una u otra.

Y es que si de algo puede presumir Dragon Age Inquisition es de lo conseguido con su propuesta causa/efecto. Prácticamente todas las decisiones que tomemos en el juego tendrán una consecuencia inmediata en el juego. Algunas decisiones implican cambios grandes y otras no. Algunos cambios se irán moldeando poco a poco y otro no. Pocas veces sabremos exactamente que implica tomar una decisión u otra, y lo mejor es no preocuparse porque no considero que ningún camino sea el malo. Si es cierto que podremos reclutar (o no) algunos personajes si jugamos bien nuestras cartas, y que a veces una indicación a la hora de conversar nos permite saber que tipo de respuesta vamos a dar. Sin embargo, todas las acciones son tan naturales que nunca sabremos “que habría pasado si”, sencillamente porque nunca queda claro tampoco que acciones o respuestas son críticas para que el cauce de la ambientación sea uno u otro. La evolución de ese cauce no se basa en un sistema de carma del personaje (bueno o malo) si no que tiene una visión mas general, atendiendo a muchísimos factores. Cada acción, cada respuesta, e incluso el hecho de aceptar cierta misión o no, estará bien vista por unos y mal por otros, y así, poco a poco se va moldeando nuestra presencia en Thedas así como la relación con los diferentes personajes. Además, siendo Bioware, ya imaginareis que si nuestro grado de afinidad es muy alto con algún personaje podremos incluso casarnos con él, independientemente del sexo y la raza que sea.

El verdadero mérito de todo esto es que Dragon Age ha sabido encajarlo todo de manera omnipresente pero no obvia. Para que esto resulte así, no tenemos ningún apartado donde podamos consultar la evolución de nuestro planteamiento, o decisiones, ya que todas son igualmente válidas. Simplemente, ver evolucionar el mundo que nos rodea ya deja una sensación de que nuestra presencia y acciones tienen un peso real sobre Thedas. La sencillez de las misiones, los parcos textos, las conversaciones que evitan los culebrones personales o la conquista de territorios utilizando unas tácticas u otras se encuentra tan disuelta en el juego que todo funciona como una máquina sencilla pero bien engrasada, dando una cohesión al conjunto que hace el juego accesible para todo tipo de públicos. Desde los jugadores casuales que no quieran preocuparse de estadísticas o barras de progreso hasta los que busquen cierta profundidad de juego y ambientación.
Como ejemplo de esto último tenemos su sistema de combate, otra de las genialidades del título, que sigue las pautas marcadas por la saga pero que ha evolucionado para adaptarse a las necesidades del usuario, resultando muy digestivo sea cual sea su paladar. En principio, el juego está planteado como siempre, un hack & slash en el que no será necesario machacar repetidamente el mismo botón para luchar. En este caso, vamos a obviar los comentarios sobre la utilización de armas dependiendo de nuestro nivel o la creación de nuevas combinando objetos, ya que damos por hecho que sin esto no habría RPG… En su defecto, preferimos centrarnos específicamente en su sistema de acción, que puede ser tener un mecanismo tan sencillo como el de un martillo o tan complicado como el de una taladradora neumática. Lo principal, lo que se ve, es que tenemos un personaje principal que combate con libertad de movimientos y al que solo tendremos que poner a combatir manteniendo presionado uno de los gatillos, sin necesidad de aporrearlo. Cuando el personaje se encuentra luchando, podremos activar puntualmente una serie de técnicas con los botones frontales, pero en ningún caso podremos abusar de ellas ya que necesitan un determinado tiempo de recarga. Obviamente, dependiendo del personaje que sea, dispondremos de unas técnicas u otras acordes a su estilo. Por ejemplo, los guerreros tenderán a utilizar mas la fuerza bruta y los contragolpes y los magos magias de ataque o protección. Técnicas que intercalaremos a nuestro antojo mientras el personaje combate de esa manera semiautomática que acabo de comentar.

Lo atractivo de esto es que, además de nuestro personaje, podremos conformar hasta un equipo de cuatro personajes y llevárnoslos de paseo, fiel a las mecánicas de la saga. Lo ideal es la diversidad de personajes (pícaros, magos, guerreros…) para tener un rango mas amplio y variado de acción, pero eso queda en las manos y el estilo de juego que mas le guste al jugador. La diversión en los combates la pone el hecho de que, una vez conformado el grupo, podremos alternar entre esos personajes y manejar cualquiera de ellos utilizando la cruceta, pero no solo en combates, si no todo el tiempo que nos dé la gana. Parece un añadido sin importancia pero le da mucha flexibilidad al juego a la hora de abordar a los enemigos o si no queremos casarnos con nuestra decisión inicial haber elegido cierto tipo de personaje para hacer de líder. En ocasiones será mejor comenzar desde lejos un combate para lo que necesitaremos a alguien con arco, otras veces será mejor flanquear al enemigo con lo cual es recomendable tener algún personaje con la habilidad de ser invisible. Las posibilidades de un solo personaje, de esta manera, se multiplican por cuatro o por la cantidad de personajes que hayamos decidido incluir en nuestro grupo, que nunca será cerrado y podremos variar en cualquier momento.

La estrategia implícita de estas maniobras tan sencillas se combinan a su vez con otras mas complicadas, que son las que realmente le dan una dimensión amplísima en cuanto a posibilidades de guerra y estrategia. Además de poder combatir “in situ” sobre el terreno, podremos activar un “modo tablero” para ir dando órdenes a los personajes sobre cómo y dónde situarse. La ventaja en estos casos es que el tiempo se detiene, pero la complejidad y las pocas posibilidades en su uso no parecen ser las de un modo muy explotable. En cualquier caso siempre es mas divertido combatir en tiempo real. Para este caso, y dado que solo podemos manejar a un solo personaje a la vez, también podemos marcar una serie de reglas de actuación sobre los personajes que no estemos manejando en ese momento, para que actúen de una manera u otra. Por ejemplo, podremos indicar que técnicas preferimos que se use frente a otras, o incluso limitar el número de pociones que puedan utilizar (tened en cuenta que todos comparten inventario) o si deben preocuparse de atacar o de defender a determinado personaje. Las posibilidades son infinitas, aunque no tantas como en Final Fantasy XII donde se incluyó un sistema similar pero muchísimo mas complejo.
Sobre su apartado técnico, debemos decir que no estamos sorprendidos en absoluto. Tras un año en la calle, esperamos mucho mas de las capacidades de las nuevas consolas. Y no quiero dejar la sensación de que tenga un mal apartado pero tras la última actualización seguimos notando parones puntuales del personaje y algunos glitches que, pese a no fastidiarte la partida, no dejan muy buen sabor de boca. El motor gráfico escogido es el Frostbite 3 (tan habitual en los juegos de EA), así que los que tengan cierta experiencia con él ya se imaginarán de lo que hablo: existe una carga de texturas a evidente destiempo, alguna generación puntual de elementos delante de nuestras narices y en general este tipo de imperfecciones que trasmiten la inseguridad propia de este motor. Lo que si reconozco es que el apartado artístico se encuentra a un gran nivel, y eso hace que la sensación visual mejore considerablemente. Hay variedad de entornos, ecosistemas amplios con flora y fauna propia, creaciones arquitectónicas imponentes y criaturas fantásticas excelentemente diseñadas, como los dragones. El resultado es un juego bonito de ver, sin duda.

Lamentablemente, debemos quejarnos de que el juego no venga doblado a nuestro idioma y de que los subtítulos deberían llamarse sobretítulos. Aparecen en la parte de arriba de la pantalla y no se pueden modificar. Si ya es incomodo estar escuchando diálogos que no entendemos, el hecho de tener que desviar la vista hacía una parte poco habitual de la pantalla no mejora mucho el tema. También nos sorprende que, si el español es el tercer idioma mas hablado del mundo, como es posible que no venga doblado cuando si viene doblado al Francés y al Alemán. Puede que el mercado potencial de estos títulos sea mayor en esos territorios…

Como modos alternativos, el juego también dispone de un modo cooperativo en el que jugar hasta con tres jugadores mas, manteniendo el concepto del equipo de cuatro personajes. No es ni mucho menos un modo demasiado atractivo ya que no se trata de jugar el modo historia de manera normal, si no que son misiones en entornos específicos que solo valen para entretenerse y alargar la vida de un juego al que no le hace falta. El modo estrella seguirá siendo su modo historia, donde ya os decimos que Bioware ha ideado un juego divertido, con el nivel de profundidad que el jugador quiera y con libertad total para explotar los aspectos del juego que mas nos gusten. Si somos de los que nos gusta experimentar con los objetos y crear nuevos, podemos hacerlo, pero no es necesario (aunque si es bastante recomendable). Si queremos experimentar con los sistemas de lucha podemos hacerlo, pero no es obligatorio. Dragon Age Inquisition tiene todo lo que podemos esperar de un RPG muy flexible que se adapta a nuestros gustos para, llegado el caso, no tengamos que preocuparnos de algunas cosas si no queremos hacerlo. Se adapta totalmente a nuestras preferencias y decisiones y pone a nuestra disposición un gran montón de aspectos en los que meter mano sin que realmente nos imponga hacerlo. Como curiosidad, si hemos jugado a los anteriores Dragon Age podremos exportar decisiones que hubiésemos tomado en su momento para que el juego parta de ahí y las refleje. Sí no hemos jugado a ningún Dragon Age anteriormente también podremos tomar alrededor de unas 200 decisiones, en plan test, desde la web y luego exportarlo al juego. Eso demuestra que Bioware no ha dejado nada al azar y el resultado es probablemente el mejor RPG (y uno de los mejores juegos) que podéis disfrutar este año. Muy recomendable.

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