The Crew, a.k.a “el mapa mas grande metido en un
videojuego“, ya está aquí. Coches, tuneo, bandas y poli corrupta. Lo tiene todo
para hacerse pasar por un producto de merchandising de cualquier película de
“Fast & Furious”, pero no. Es la propuesta de Ubisoft para pasar las
vacaciones de Navidad teniendo en cuenta que su último Assasins Creed no está
funcionando (literalmente) como que debería. Encarnaremos a Alex Taylor, un
corredor aficionado a las carreras ilegales cuyos problemas empiezan cuando su
hermano es asesinado por una banda rival y la policía le acusa a él como si
hubiera sido el responsable. Tras acabar con sus huesos en la cárcel, una
agente del FBI le ofrece un trato: limpiar su nombre y sacarle de la cárcel si
se ofrece a infiltrarse en la banda rival y lidiar con una red de mentiras y
corrupción donde el menos esperado puede estar implicado.
Voy a ser sincero. Cuando probé la versión Beta de este The Crew
me quedó una sensación agridulce. Hay juegos que no se hacen ningún favor
sacando una demo o una versión de prueba previa al lanzamiento y creo que este
juego de Ubisoft es uno de ellos. Sencillamente, creo que la magnitud de
ciertos proyectos no se puede concentrar en una versión recortada y supongo que
a mí, me paso lo que a muchos, que acabamos un tanto desconcertados porque
realmente no sabíamos que estilo de juego final nos íbamos a encontrar. No
quedaba claro, había un sobre-exceso de información en una demo que, por su
naturaleza mutilada, debía de engancharnos rápido y haber ido al grano, y no
fue así. No fue así porque de haber sido así The Crew hubiese parecido un juego
más, y no era ni mucho menos lo que pretendía. Por lo poco que pudimos ver,
parecía seguir la línea de los juegos de coches con mapas abiertos cuyo
fundador fue NFS: Underground 2, pero mucho mas completo y añadiéndole además
eso que está tan de moda últimamente: el componente social que hemos visto en
otros juegos similares como por ejemplo NFS: Rivals.
The Crew es una mezcla de todo y una recopilación de las
novedades que hemos visto durante los últimos años en los juegos de coches que,
además, nos permite visitar toda la red de carreteras de EE.UU. Ahí es nada.
Miles de kilómetros cuadrados a nuestra disposición para recorrer desde el
océano Atlántico hasta el Pacífico pero que solo en las ciudades tendrán una
fidelidad exacta a los entornos reales, con sus edificios y monumentos. En las
carreteras estatales, las licencias tomadas en cuanto a diseño serán obvias,
pero eso no quita para que igualmente podamos tardar un par de horas en llegar
desde un destino a otro si no utilizamos el “viaje rápido”. Y es que The Crew
es un juego muy americano, donde ven los viajes largos como una filosofía de
vida o una manera de que un camionero loco te persiga para asesinarte a lo
largo de la ruta 66. En definitiva, The Crew trata de ser una experiencia muy
yanqui. Lo bueno es que podemos ver prácticamente todas las atracciones
turísticas del país sin levantarnos del sofá. Lo malo es que, a pesar de la
proeza técnica que supone meter todo el mapa sin pantallas de carga, el aspecto
visual no es demasiado imponente…
El planteamiento principal de The Crew es muy narrativo. Es
decir, la historia será una presencia constante en todas las actividades ya
que, si bien no hay cinemáticas cada dos por tres (aunque las hay), siempre
habrá algún personaje hablándonos por el móvil para contarnos el curso de los
acontecimientos y lo puñetera que es la poli corrupta. Así pues, a pesar de que
gran parte del mapa se encuentre abierto y con unas cuantas actividades nada
mas comenzar, será la historia lo que mas o menos nos lleve de la mano para ir
abriendo zonas o visitando nuevos estados. La historia no es como para llevarse
un Goya (mas bien es malilla), pero en este caso, la narrativa no deja de ser
una herramienta propia del gameplay para que no nos sintamos sobrepasados de
buenas a primeras con el cúmulo de actividades, mapa y posibilidades que tiene
el título. Cosa que, por cierto, seguro que pasa durante las primeras sesiones
de juego.
Si ya os decimos que el nivel de actividades es
increíblemente amplio, hay además pequeños retos o eventos espontáneos que
surgen eventualmente a través del mapa. Podremos hacer slalom entre conos
imaginarios o tomar cierto trazado a la velocidad máxima que podamos sin
salirnos de la pista, o cualquier otra cosa, incluyendo buscar piezas
escondidas por todo el mapa. Y todo ello sin necesidad de estar metidos en una
prueba, simplemente pululando por algún recóndito lugar de Texas o Dakota del
Norte. En este sentido The Crew es muy activo porque siempre hay cosas que
hacer. Vas empalmando una actividad tras otra antes de llegar a tu destino,
entreteniéndote con la mas mundana de las cosas como si fuera un GTA en el mas
estricto sentido de la palabra. La cantidad de pruebas principales y
actividades secundarias es increíblemente amplia. Tan amplia que cada vez que
vamos a iniciar una prueba podemos acceder a la “wiki” del juego para que nos
expliquen de que se trata, por si hace tanto que no hemos corrido una
contrarreloj que se nos ha olvidado cual es su objetivo ¬¬. De lo que no
podemos acusar al juego es de que no tenga variedad.
Sin embargo, creemos que la verdadera diversión de The Crew
no está solo en la variedad de pruebas o las opciones de tuneo de nuestros
coches (que es increíblemente amplia), si no en el estilo de conducción que han
escogido para el mismo. The Crew tiene un poco la idea de la saga Driver
(aunque no tan exagerada), que condensaba mas la diversión del juego en el
manejo del coche y sus físicas que en el hecho de ir a toda pastilla por la
carretera esquivando ráfagas de luces in extremis. En este aspecto tendremos
varios tipos de coches para conducir, desde utilitarios hasta todo terrenos,
pasando por todo tipo de híbridos y modelos prestados específicamente para
determinadas pruebas. A pesar de sus evidentes diferencias, todos tienen esa
pequeña indomabilidad accesible que hace que nos divirtamos simplemente manejando
el coche. Además, como los mapas son abiertos, podremos acortar por parques o
buscar atajos con saltos que nos permitan ganar unos segundos extra aunque,
desde ya os digo, no es un juego donde la milésima del segundero tenga
demasiada importancia…
La otra parte divertida de The Crew, son las persecuciones
de policía (llevadas mediante un sistema de estrellas tipo GTA) y esa sensación
de estar en un mundo donde las personas llevan sus propias vidas. Entre otras
cosas, hay gente paseando por la calle (pero es imposible atropellarles) y
camiones haciendo labores de descarga que se cruzan en el momento exacto para
ser esquivados. No es solo correr con estilo, si no correr con reflejos,
picaresca y adaptación a las eventualidades. Resumiendo, hacer el burro pero
controlando. Además, al finalizar cada carrera nos regalarán, casi seguro, un
montón de accesorios visuales o mejoras mecánicas para aplicar a los coches de
nuestro garaje y así poder configurarlos a nuestro gusto. Además, nos puntuarán
con los clásicos puntos XP para ir subiendo de nivel y acceder a nuevas partes
del juego. En cualquier caso, siempre hay letras grandes en pantalla y enormes
rótulos de felicitación por cualquier cosa para auto-agasajarnos, flipar con
nuestros logros y que nos suba la autoestima. Ya os decimos que es un juego muy
yanqui…
Sin embargo, la parte mas importante de The Crew gira en
torno a su componente social, siendo una especie de multijugador integrado
dentro del modo campaña principal. Cuando nos conectemos a sus servidores, el
juego nos emparejará con jugadores con unas características similares a las
nuestras. Estos jugadores se moverán por el mapa haciendo sus propias
actividades de manera independiente, e incluso podremos cruzarnos con ellos por
la carretera. En un momento dado, antes de iniciar una prueba, podemos retarlos
o enviarles invitaciones para que se unan a la carrera siempre que se
encuentren lo suficientemente cerca de nosotros. En el caso de que no hayan
jugadores, queramos correr la carrera solos o directamente rechacen nuestra
invitación, el plantel se llenará con coches controlados por la IA. La idea del
“Crew” del juego se basa en hacer un grupo de jugadores, ya sean amigos del PSN
o añadidos in situ a través del juego, para poder enviar esas invitaciones y
hacer pruebas juntos independientemente del lugar del mapa donde se encuentre
cada uno. Es decir, crear una “Crew” simplifica y amplia las opciones sociales
para tener un trato mas directo con los jugadores que formen parte de ella.
A nivel técnico, parece que el juego ha sido víctima de sus
propias aspiraciones. Si bien sigue siendo un juego de última generación y
quedando por encima de los juegos de PS3, parecen ser los de una PS3,5. En este
sentido, y al margen de la proeza técnica de meter todo EE.UU (o casi) en un
disco, la mayoría de los jugadores torcerán el gesto al ver el juego en
movimiento, y no les culpo. No son las texturas, ni la tasa de frames, ni
siquiera la carga gráfica, es el modelado de todo el conjunto. The Crew se
queda un poco justo en este aspecto y ver diseños tan simples en coches y
escenarios le pasa una factura mas grande que la de Ana Mato en el cumpleaños
de su hija ¬¬. Entendemos que quizás un BluRay puede quedarse corto para meter
tanta información, así que probablemente tendremos que esperar un par de
generaciones mas para ver tal cantidad de datos a un nivel lo suficientemente
contemporáneo de la generación que le toque, pero este no es el caso. Puede que
The Crew sea un visionario, o un pionero de la idea, pero al nivel de
tecnología en el que estamos, creemos que Ubisoft, con toda su buena intención,
ha querido meter uno de los países mas extensos del mundo y al final se le ha
acabado yendo de las manos…
Efectivamente, si que hay cosas que destacar, como el efecto
del paso del día y la dramatización de ciertos momentos, como conducir de noche
mientras vemos rayos en el horizonte o un atardecer que nos ciega directamente
los ojos. La manera que tiene el GPS (obviamente muy necesario en este juego)
de indicarnos el camino correcto sobre nuestras cabezas también es bastante
original, si no fuera por el hecho de que algunas veces queda tapado por las
indicaciones y los cuadros de texto superpuestos en pantalla. Y al margen de la
extensión del terreno, es bastante loable que no hayan zonas deshabitadas. Por
muy escondido que sea el lugar, y por mucho que hayamos acabado en un
determinado punto por puro azar, seguramente veremos casas, coches y acciones
sucediendo de manera natural, aportando vida. Todo ello sin ningún tiempo de
carga, ni al repetir misiones ni al entrar en un mapa general en el que podemos
hacer, incluso, zoom en cualquier punto para verlo como a través del Google
Earth…
Por otro lado, hacía tiempo que no disfrutábamos tanto con
un doblaje en condiciones de un juego, y menos de un juego exclusivamente de
conducción. Especialmente en estos juegos es cuando se agradece que vengan
doblado para poder enterarnos de que va todo el asunto sin necesidad de leer
subtítulos, mas que nada porque los ojos suelen estar enfocados en la
carretera. Bien por Ubisoft, que suele hacer trabajos estupendos en este
sentido en prácticamente todos sus juegos excepto en “The Saboteur”, que no
vino ni siquiera doblado. Respecto al tracklist escogido, no podemos decir lo
mismo, ya que nos ha parecido un tanto soso. Lo cierto es que en general no hay
temas demasiado pegadizos así que no es un apartado que debamos destacar
especialmente. Si por algo es destacable, es por el hecho de que existen
“radios” con diferentes estilos de música y que incluso podemos limitar el
playlist a las canciones que mas nos gusten. Los sonidos de los motores son
también bastante genéricos.
Definitivamente The Crew deja un sabor confuso en la boca.
Es divertido, sin duda, pero no tiene una línea gradual de juego y tanta
información, pruebas, rótulos, regalos y explicaciones de la wiki saturan desde
el principio hasta un nivel ofuscante. Hay interminables cosas que hacer, un
montón de pruebas que superar así como coleccionables varios y la siempre
comparativa de nuestros logros con los de nuestros colegas. Si hasta se
utilizan todos los botones del mando (incluyendo los de las setas) para manejar
muchas funciones como el móvil, la radio, o la lista de amigos que se
encuentren en nuestra “Crew” de la partida. Hay demasiado que asimilar para
resultar intuitivo. En general todo esto debía de sonar estupendamente, pero el
problema es que el volumen inicial de información es excesivo desde el primer
contacto. El juego trata de mantener el espectáculo en todo momento para que
resulte llamativo (y puede que quizás para disimular sus carencias gráficas),
pero a veces hay tanta información en pantalla que se hace difícil ver incluso
la carretera. Tras varias sesiones de juego la sensación va desapareciendo
gradualmente, pero la primera toma de contacto es avasalladora.
Propone muy buenas ideas y en general es un juego
disfrutable, al que meterle interminables horas de juego como buen sandbox que
pretende ser. Sin embargo, aspectos como la poca gradualidad de aprendizaje,
misiones tontas de relleno, o ese hedorcillo a generación pasada no lo hacen
ser uno de los grandes juegos de coches del año. Como franquicia, puede que
tenga posibilidades de continuidad si la idea es ir explorando todos los países
del mundo, pero la verdad es que teniendo DriveClub o Microsoft Forza Horizon 2
(mas por el segundo que por el primero) la cosa está difícil ya que tienen una
propuesta bastante mas sólida. Por otro lado, Ubisoft sigue teniendo problemas
con los servidores y pueden dar errores puntuales durante las carreras además
de borrado de estadísticas, que por cierto está siendo la comidilla entre los
jugadores del título. A mí, como muestra, me ha pasado, aunque mi evolución en
ese momento había sido escasa así que el daño provocado no ha sido demasiado
grande. Sin embargo, el problema no es solamente ese. The Crew se nota un juego
poco pulido cuando suceden cosas extrañas, como coches que aparecen del revés o
sirenas antirrobo que se quedan activadas interminablemente hasta que salimos del
juego.





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