[REVIEW] LittleBigPlanet 3

lunes

Si, y qué. Nací en los años ochenta y mejor no especifico cuando, y sigo divirtiéndome con estos muñequitos de trapo como lo haría cualquiera de mis sobrinos, que aún no han llegado siquiera a la pubertad. Puede que incluso me divierta mas que ellos. La diversión no tiene edad, y en ese júbilo uno no se plantea  cual ha sido el medio que le ha llevado a conseguir el estado. El fin no justifica los medios y el fin es disfrutar. Bajo ese lema la saga de Media Molecule apeló a un entretenimiento universal, creando un plataformas en el que disponía toboganes, cubos y cualquiera de los elementos que podríamos encontrarnos en un parque infantil. Las mecánicas de juego eran sencillas y muy de leyes físicas, para evitar cualquier tipo de complicación e intentar llegar a todos los públicos. La intención era hacernos disfrutar como mejor se disfruta, como un niño, y dentro de un contexto en el que se potenciaba la imaginación, la creatividad y sobre todo el buen rollo.

Pero esta vez no ha sido Media Molecule los que han puesto la coletilla del 3 a la saga principal, si no Sumo Digital, que ya ha hecho muchas cosas, incluyendo uno de los mejores títulos de la actual generación de consolas (Forza Horizon 2) además de algún que otro pinito en esta serie con la expansión de LBP2 y su Cross-Controller Pack para PSVITA. No son precisamente unos desconocidos, pero en estas situaciones es inevitable tener cierto mosqueo a que un nuevo equipo pueda seguir manteniendo el mismo nivel de excelencia que la serie ha venido demostrando hasta ahora. Tras varias horas de juego y valorando las nuevas incorporaciones y novedades, nos hemos quedado bastante tranquilos.

Cuando una saga empieza a acumular unas cuantas entregas a sus espaldas, es difícil contentar a todos y encima que el producto siga resultando rentable. El secreto es incluir las suficientes novedades como para justificar una nueva entrega pero sin dejar de ser conservador para que los mas fans no twiteen mierda por sus teclados. Hemos de decir que estos nuevos sackboys le dan una dimensión completamente fresca a la saga sin que esta pierda sus señas de identidad, lo cual dejan esas necesidades escatológicas de troll bastante desamparadas. La jugabilidad de resultar un plataformas de mecánicas sencillas sigue estando ahí, pero Oddsock, Swoop y Toggle amplian muchísimo sus horizontes en cuanto a planteamiento. Aunque ha de quedar claro que estos personajes los iremos desbloqueando poco a poco conforme vayamos avanzando en el juego.

El primero (Oddstock) puede rebotar y saltar muros, Toggle puede cambiar alternativamente entre ser grande o pequeño, y Swoop puede volar y llevar cosas. El control sigue siendo igual de sencillo e intuitivo (básicamente la diferencia mas palpable es puramente estética) pero esas posibilidades explotan a su vez las posibilidades de los niveles que tendremos que superar. Un mayor abanico de posibles soluciones dan para un mayor abanico de retos y pequeños “puzles plataformeros”, a los que tendremos que dar solución combinando todas estas nuevas habilidades. Digamos que LBP3 se aprovecha de esto y propone un juego mas inteligente. Las entregas anteriores solo podían presumir de esto en las pequeñas partes cooperativas en las que había que aunar esfuerzos con los compañeros que nos hacían pensar un poco. El resto de las partes abusaban de una mecánica de saltar extremadamente simplista, aunque no por ello menos divertida.

Obviamente, a LBP3 le falta algo de la firma de Media Molecule. El humor natural de los dos primeros y esos hábiles toques de narrativa y dialogo se sienten ahora un poquito mas forzados. Pero en términos de jugabilidad global consideramos esta entrega la mejor de todas. El salto, por ejemplo, parece seguir manteniendo ese efecto “flotador” de antaño pero ahora es mas controlable. Esto ha permitido a los creadores mas exigencia a la hora de diseñar niveles que demandan maniobras mas estrictas y aterrizajes encima de la cabeza de un alfiler. El resultado es un juego de plataformas mas directo y visceral, aportándole una personalidad mas exigente en la que no todo vale como antes. No se puede comparar con el primer Tomb Raider, por poner un ejemplo, pero ahora es importante fijarse y mantener un estado de tensión mas efervescente.

LBP3 sigue siendo un juego en perspectiva lineal con diferentes capas entre las que desplazarnos, pero siempre en una dirección izquierda/derecha. Ya hemos hablado de esto en otras ocasiones en las que dijimos que ahora íbamos a disponer de muchas mas capas entre las que nos podremos desplazar mediante algunos utensilios. Al contrario de lo que pueda parecer, la jugabilidad no se resiente en absoluto si no todo lo contrario, queda mas enriquecida por la diversidad de instrumentos (toboganes, trampolines, raíles, etc) que podremos usar para alternarnos entre ellas. También aprovecho el momento para comentar que hay determinados utensilios que giran la pantalla o hacen cosas raras con la gravedad. Todos estos “gadgets” se irán introduciendo poco a poco en el juego, para familiarizarnos individualmente, y finalmente poder acabar combinándolos de manera acumulativa durante la recta final del juego de una manera muy natural. Si a eso le sumamos una mayor diversidad de posibilidades en cuanto a rompecabezas gracias a los nuevos sackboys, el resultado es un diseño de niveles mas imaginativo y sofisticado, pero no lo suficiente como para quedar desorientados o que los retos se conviertan en una frustración que no nos dejen disfrutar del juego.

La otra diferencia en su estructura es la manera no-lineal de avanzar en el juego. Ya sabíamos que la repetición de niveles en las anteriores entregas era una filosofía bastante habitual. Zonas inaccesibles la primera vez se convertían en accesibles cuando desbloqueábamos una pegatina en un nivel posterior, con lo que había que volver hacia atrás si queríamos acceder a esa zona para ver que había. Esta idea, con los nuevos sackboys, es exponencialmente mucho mayor. Además, hay ciertos niveles, que podríamos llamar “misiones secundarias”, que podremos hacer cuando queramos y le dan al juego una visión de libertad mayor. De hecho, dada la libertad de juego y objetivos, se ha habilitado una característica llamada “Organizatron” para ayudarnos a gestionar que cosas o niveles nos faltan por conseguir en nuestra lucha contra nuestro archienemigo: Newton.

A nivel técnico, lo cierto es que en PS3 el juego ya se mostraba impresionante, y ahora lo único que ha mejorado es lo que puede permitirse hacer una PS4 sin apenas despeinarse. Esto es, un nivel de texturas mas ricas, colores mas sutiles y un nivel de detalle mayor, además de una resolución a 1080p. El resultado final tiene una calidad fotográfica hipnótica que a veces es bastante sorprendente. Es indiscutible que LBP3 tiene un aura encantadora, y a mas tiempo de escrutinio que pasemos intentando aflorar sus fallos, mas podremos apreciar el trabajo y esfuerzo (y la imaginación) que ha sido puesto en la elaboración del juego. De todos modos, a parte de servir para eso, ese tiempo también ha servido para observar ciertos pequeños errores técnicos. Por ejemplo, algunas texturas no se cargan correctamente, pueden haber ligeros bajones de framerate o pequeñas imperfecciones con el motor de colisiones. Por otro lado, el popit se atasca a veces y tarda un poco en aparecer. No es que afecte a la experiencia de juego (al menos no en mi caso) pero sorprenden precisamente por ser inéditas en una saga que en este sentido se ha mostrado de las mas sólidas técnicamente hablando.

En cuanto a posibilidades, ya sabemos que la saga siempre se ha empeñado en potenciar nuestra vena de “síndrome de Diógenes” acumulando objetos y trajes además de elementos y texturas que podamos usar luego en el editor de niveles. En este sentido parece que el verdadero fin de estos títulos es desbloquear el mayor número de cosas, aunque luego no las usemos, pero lo cierto es que no creo que su atractivo se centre tanto  en ese afán acumulativo como en satisfacer la curiosidad de cómo conseguir esto o lo otro, y finalmente acabar consiguiéndolo. La mayoría de las veces son coleccionables escondidos por el escenario pero otras veces tendremos que hacer uso de otra de las marcas de la casa de la saga: su componente multijugador cooperativo para poder llegar hasta esos objetos. Seguimos pudiendo ser hasta cuatro jugadores, tanto en pantalla local como en los modos online.

A raíz de esto último, el modo de juego online se sigue sustentando por una comunidad de jugadores que hacen honor al lema principal de la saga: “Juega, crea, comparte”. Todos los niveles a los que podremos jugar seguirán siendo niveles creados por otros jugadores y hay algunos bastante sorprendentes. Si en LBP2 el mayor añadido fue el controlinador, ahora no hay nada que suponga otro punto de inflexión semejante, pero el mayor número de capas (16) y las posibilidades nuevas, como diseñar un objeto que el sackboy pueda llevar en la mano, se complementan tan bien con ese instrumento como una rodaja de pepino en un gin-tonic. Además, Sony ha sido muy espabilada manteniendo intacta la base de datos de los juegos anteriores con niveles a los que también podremos acceder desde nuestras PS4. Hoy por hoy, si no me equivoco, creo que rondan los 9 millones de niveles entre los cuales se encuentran algunos de los míos (LBP2). Juego, desde luego, hay para rato.

También me han sorprendido las pequeñas pinceladas de editor que tiene el juego durante su modo campaña. Supongo que lo han hecho con intención de seducir a un parqué de potenciales creadores que en los anteriores títulos no se atrevieron a crear nada dado lo desbordante que podía ser el editor en ocasiones. Había un apartado específico y mucha información, tutoriales y métodos para trabajar utilizando funciones lógicas. Era complicado y muchas veces esa complejidad hacía que tuvieses ganas de rendirte, y muchos lo hicieron. Ahora se han metido pequeños momentos en los que tendremos que usar algunas de esas pequeñas herramientas para avanzar en el modo campaña y hacer ciertos pinitos. Básicamente, lo único que utilizaremos en esos momentos será el editor de vértices, para modificar los contornos de los objetos y hacer rampas o bloquear enemigos, pero puede que a alguno le pique el gusanito y acabe creando un Minecraft o un Flappy Bird…  quien sabe.

En definitiva, LBP3 es una dignísima tercera parte y probablemente el mejor plataformas de este año junto al Donkey Kong Country: Tropical Freeze de Wii U. Es más profundo, más sofisticado y mucho más interesante que las versiones anteriores del juego, aunque obviamente ha perdido parte del encanto de la novedad y para algunos pueda resultar un poco redundante. En cualquier caso, personalmente lo considero un título muchísimo mas redondo (es que soy muy aficionado a su editor) y una inmejorable manera de pasar las Navidades rodeados de buen rollo. Los únicos aspectos negativos son esas pequeñas imperfecciones técnicas, una dificultad con altibajos y un modo campaña mas corto que en otras ocasiones. Puede que por eso tenga la sensación de que no se han explotado los nuevos personajes todo lo que debería. En cualquier caso siempre quedan los millones de niveles en los que podré seguir utilizándolos…

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