Si, y qué. Nací en los años ochenta y mejor no especifico
cuando, y sigo divirtiéndome con estos muñequitos de trapo como lo haría
cualquiera de mis sobrinos, que aún no han llegado siquiera a la
pubertad. Puede que incluso me divierta mas que ellos. La diversión no
tiene edad, y en ese júbilo uno no se plantea
cual ha sido el medio que le ha llevado a conseguir el estado. El fin no
justifica los medios y el fin es disfrutar. Bajo ese lema la saga de Media Molecule
apeló a un entretenimiento universal, creando un plataformas en el que disponía
toboganes, cubos y cualquiera de los elementos que podríamos encontrarnos en un
parque infantil. Las mecánicas de juego eran sencillas y muy de leyes físicas,
para evitar cualquier tipo de complicación e intentar llegar a todos los
públicos. La intención era hacernos disfrutar como mejor se disfruta, como un
niño, y dentro de un contexto en el que se potenciaba la imaginación, la
creatividad y sobre todo el buen rollo.
Cuando una saga
empieza a acumular unas cuantas entregas a sus espaldas, es difícil contentar a
todos y encima que el producto siga resultando rentable. El secreto es incluir
las suficientes novedades como para justificar una nueva entrega pero sin dejar
de ser conservador para que los mas fans no twiteen mierda por sus teclados. Hemos
de decir que estos nuevos sackboys le dan una dimensión completamente fresca a
la saga sin que esta pierda sus señas de identidad, lo cual dejan esas
necesidades escatológicas de troll bastante desamparadas. La jugabilidad de
resultar un plataformas de mecánicas sencillas sigue estando ahí, pero Oddsock,
Swoop y Toggle amplian muchísimo sus horizontes en cuanto a planteamiento.
Aunque ha de quedar claro que estos personajes los iremos desbloqueando poco a
poco conforme vayamos avanzando en el juego.
Obviamente, a LBP3 le falta algo de la firma de Media
Molecule. El humor natural de los dos primeros y esos hábiles toques de
narrativa y dialogo se sienten ahora un poquito mas forzados. Pero en términos
de jugabilidad global consideramos esta entrega la mejor de todas. El salto,
por ejemplo, parece seguir manteniendo ese efecto “flotador” de antaño pero
ahora es mas controlable. Esto ha permitido a los creadores mas exigencia a la
hora de diseñar niveles que demandan maniobras mas estrictas y aterrizajes
encima de la cabeza de un alfiler. El resultado es un juego de plataformas mas
directo y visceral, aportándole una personalidad mas exigente en la que no todo
vale como antes. No se puede comparar con el primer Tomb Raider, por poner un
ejemplo, pero ahora es importante fijarse y mantener un estado de tensión mas
efervescente.
LBP3 sigue siendo un juego en perspectiva lineal con
diferentes capas entre las que desplazarnos, pero siempre en una dirección
izquierda/derecha. Ya hemos hablado de esto en otras ocasiones en las que dijimos que ahora íbamos a disponer de
muchas mas capas entre las que nos podremos desplazar mediante algunos
utensilios. Al contrario de lo que pueda parecer, la jugabilidad no se resiente
en absoluto si no todo lo contrario, queda mas enriquecida por la diversidad de
instrumentos (toboganes, trampolines, raíles, etc) que podremos usar para
alternarnos entre ellas. También aprovecho el momento para comentar que hay
determinados utensilios que giran la pantalla o hacen cosas raras con la
gravedad. Todos estos “gadgets” se irán introduciendo poco a poco en el juego,
para familiarizarnos individualmente, y finalmente poder acabar combinándolos
de manera acumulativa durante la recta final del juego de una manera muy
natural. Si a eso le sumamos una mayor diversidad de posibilidades en cuanto a
rompecabezas gracias a los nuevos sackboys, el resultado es un diseño de
niveles mas imaginativo y sofisticado, pero no lo suficiente como para quedar
desorientados o que los retos se conviertan en una frustración que no nos dejen
disfrutar del juego.
A nivel técnico, lo cierto es que en PS3 el juego ya se
mostraba impresionante, y ahora lo único que ha mejorado es lo que puede
permitirse hacer una PS4 sin apenas despeinarse. Esto es, un nivel de texturas
mas ricas, colores mas sutiles y un nivel de detalle mayor, además de una
resolución a 1080p. El resultado final tiene una calidad fotográfica hipnótica
que a veces es bastante sorprendente. Es indiscutible que LBP3 tiene un aura
encantadora, y a mas tiempo de escrutinio que pasemos intentando aflorar sus
fallos, mas podremos apreciar el trabajo y esfuerzo (y la imaginación) que ha
sido puesto en la elaboración del juego. De todos modos, a parte de servir para
eso, ese tiempo también ha servido para observar ciertos pequeños errores
técnicos. Por ejemplo, algunas texturas no se cargan correctamente, pueden
haber ligeros bajones de framerate o pequeñas imperfecciones con el motor de
colisiones. Por otro lado, el popit se atasca a veces y tarda un poco en
aparecer. No es que afecte a la experiencia de juego (al menos no en mi caso)
pero sorprenden precisamente por ser inéditas en una saga que en este sentido
se ha mostrado de las mas sólidas técnicamente hablando.
En cuanto a posibilidades, ya sabemos que la saga siempre se
ha empeñado en potenciar nuestra vena de “síndrome de Diógenes” acumulando
objetos y trajes además de elementos y texturas que podamos usar luego en el
editor de niveles. En este sentido parece que el verdadero fin de estos títulos
es desbloquear el mayor número de cosas, aunque luego no las usemos, pero lo
cierto es que no creo que su atractivo se centre tanto en ese afán acumulativo como en satisfacer la
curiosidad de cómo conseguir esto o lo otro, y finalmente acabar
consiguiéndolo. La mayoría de las veces son coleccionables escondidos por el
escenario pero otras veces tendremos que hacer uso de otra de las marcas de la
casa de la saga: su componente multijugador cooperativo para poder llegar hasta
esos objetos. Seguimos pudiendo ser hasta cuatro jugadores, tanto en pantalla
local como en los modos online.
A raíz de esto último, el modo de juego online se sigue
sustentando por una comunidad de jugadores que hacen honor al lema principal de
la saga: “Juega, crea, comparte”. Todos los niveles a los que podremos jugar
seguirán siendo niveles creados por otros jugadores y hay algunos bastante
sorprendentes. Si en LBP2 el mayor añadido fue el controlinador, ahora no hay
nada que suponga otro punto de inflexión semejante, pero el mayor número de
capas (16) y las posibilidades nuevas, como diseñar un objeto que el sackboy
pueda llevar en la mano, se complementan tan bien con ese instrumento como una
rodaja de pepino en un gin-tonic. Además, Sony ha sido muy espabilada
manteniendo intacta la base de datos de los juegos anteriores con niveles a los
que también podremos acceder desde nuestras PS4. Hoy por hoy, si no me
equivoco, creo que rondan los 9 millones de niveles entre los cuales se
encuentran algunos de los míos
(LBP2). Juego, desde luego, hay para rato.
En definitiva, LBP3 es una dignísima tercera parte y
probablemente el mejor plataformas de este año junto al Donkey Kong Country:
Tropical Freeze de Wii U. Es más profundo, más sofisticado y mucho más
interesante que las versiones anteriores del juego, aunque obviamente ha perdido
parte del encanto de la novedad y para algunos pueda resultar un poco
redundante. En cualquier caso, personalmente lo considero un título muchísimo
mas redondo (es que soy muy aficionado a su editor) y una inmejorable manera de
pasar las Navidades rodeados de buen rollo. Los únicos aspectos negativos son
esas pequeñas imperfecciones técnicas, una dificultad con altibajos y un modo
campaña mas corto que en otras ocasiones. Puede que por eso tenga la sensación
de que no se han explotado los nuevos personajes todo lo que debería. En
cualquier caso siempre quedan los millones de niveles en los que podré seguir
utilizándolos…




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