Es la gran pesadilla. Justo la situación en la que una
persona que se dedica a opinar sobre juegos no quiere verse. Títulos que
adoptan nombres de franquicias famosas para llamar la atención y ganar adeptos
son cada vez mas frecuentes, aunque tengan poco o nada que ver con la
franquicia original. Ahora le toca a la saga Battlefield, que abandona su
filosofía bélica para traernos un spin-off rollo thriller con claro concepto
HBO. No se trata de un Bad Company que mantuvo mas o menos claras las señas de
identidad de la saga. Esto es diferente. Ese es precisamente el dilema al que
hay que enfrentarse. Juzgar un título por su nombre, o juzgar un título por lo
que es. He ahí la cuestión.
Los aspectos positivos del modo campaña se centran en varias
cosas. Destaca principalmente el diseño mas abierto de las misiones, con un
claro concepto sandbox, en el que generalmente se nos permite cierta libertad
para elegir el orden de los objetivos que tenemos que superar. Los mapas no son
tan lineales y están delimitados por áreas como en los mapas online, no por
cercos inverosímiles o paredes invisibles. Si salimos de la zona durante cierto
tiempo, la misión se acabará.
El componente sigilo (que no es obligatorio) también es otra
de sus principales añadiduras, dejando sensaciones contradictorias. Al ser un
juego sobre policías, los jugadores serán recompensados si actúan como tales, o
mejor dicho como se supone que deberían actuar los policías. Siempre será mas
recomendable intentar detener delincuentes y arrestarlos vivos que entrar a
machete con toda la potencia de fuego disponible, que es a lo que generalmente
nos tienen acostumbrados este tipo de sagas FPS. Si que hay ciertas
circunstancias en las que nos obligarán a disparar indiscriminadamente pero
gran parte del juego se puede superar sin pegar un solo disparo. Hay algo
satisfactorio en enseñar tu placa y esposar a alguien, sobre todo en una serie
por lo general orientado a 'disparar primero, preguntar después. En este
sentido el juego te deja hacerlo de esa manera, pero también te permite
olvidarlo todo y masacrar a quien se te ponga por delante. En cualquier caso
esa flexibilidad en su jugabilidad permite cierta rejugabilidad antes de que se
nos haga repetitivo.
Sin embargo, el concepto de sigilo a veces se queda en
evidencia, reluciendo además errores bastante habituales cuando vamos
acompañados por un compañero que actúa a su bola. Por un lado, cuando llegamos
a una zona de enemigos, en vez de ponerse alerta y a vigilar el entorno, los
enemigos se posicionan de tal manera que acaban dándonos la espalda, o se ponen
a hacer actividades como si la cosa no fuera con ellos. Es un juego muy de ver
espaldas. Los puntos ciegos son muy evidentes, y están especialmente pensados
para que nos acerquemos por detrás y detenerlos uno a uno al grito de “¡Alto!”,
“¡Quieto” o “¡Policia!!!”. Si no alertamos a ningún enemigo y no hacemos saltar
las alarmas, el único problema al que tendremos que enfrentarnos será elegir el
orden en el que arrestarlos. Si alertamos a algunos, la situación pasará a ser
la de un shooter normal.
En cualquier caso choca, y mucho, jugar misiones como si
estuviésemos jugando un Metal Gear o un Dishonored, pero es la manera en la que
se nos incita a hacerlo ya que las recompensas solo vendrán al hacerlo de ese
modo. Para facilitarnos las cosas tendremos un scanner, que es una especie de
realidad aumentada que nos permite marcar enemigos o etiquetar otro tipo de
cosas interesantes. En cualquier caso, el hecho de que se nos permita elegir
actuar de una manera u otra se agradece.
Es relativamente sencillo evitar broncas y en ese sentido el
juego puede hacerse soso teniendo en cuenta que las posibilidades para jugar
con lo que nos permite hacer el escenario son mucho menores en Hardline que en
los juegos mencionados. Además, la IA de los enemigos en ese estado de
“sumisión” da lugar a situaciones ridículas. Podemos detener a un malo a dos
metros de otro sin que este se de cuenta, y aunque luego lo vea en el suelo
esposado no reparará en él siempre que no se encuentre en estado de “alerta”.
En estado de alerta como mucho soltará algún comentario. Curiosamente si que
son capaces de oír hasta el mas mínimo de nuestros ruidos, o un casquillo de
bala para distraerlos, pero no a sus compañeros gritando o a nosotros
diciéndole que se rinda… Una vez
arrestados, los enemigos pasan a quedarse dormidos en el suelo, como si las
esposas tuviesen algún tipo de efecto somnífero sobre ellos. Suponemos que el
hecho de que se duerman justifica de algún modo que sus compañeros no den
importancia a la situación. Por último, si vamos acompañados por algún otr@
policía, este será completamente invisible para ellos, como si no estuviera. Un
despropósito lamentablemente muy común en juegos que pretenden que seamos
sigilosos y luego nos plantan un acompañante que hace lo que le da la gana,
pasando como si nada por delante de los enemigos, bloqueándonos el paso o
echándonos desde nuestra posición de cobertura. Son ocasiones en las que se
echa de menos el fuego amigo, para acabar con ellos al principio de la misión y
así poder hacerla tranquilos…
A pesar de que se nos incita a ir subiendo de nivel en la
campaña mediante técnicas pacíficas, reuniendo pruebas o arrestando a
personajes concretos, al jugador se le premia con armas y gadgets que sirven
justamente para lo contrario. Es decir, en lugar de darnos armas de sigilo
adaptadas al estilo de juego requerido para desbloquear estas armas, y seguir
potenciando el sigilo, nos premian con elementos para hacer justo lo contrario.
Dejando a un lado el modo campaña, todos sabemos que el
relleno del pavo de la saga Battlefield se encuentra en su componente
multijugador. Se han mantenido gran parte de sus modos estrellas, como el modo
asalto o el Deathmatch (de hasta 64 jugadores), pero en esta ocasión se ha
desviado el foco de combate de los combates militares centrándolo mas en
reyertas con carácter menos bélico. En su lugar, se centra en mapas mas
pequeños y especialmente en las diferencias que surgen al jugar desde la
perspectiva de un policía o un ladrón, sin apenas combate vehicular. A pesar de
estos cambios, las posibilidades tácticas y las perrerías que podremos hacer a
los enemigos seguirán siendo enormes, ya que los gadgets y los escenarios se
han adaptado a este estilo de juego. Mapas mas pequeños no implican
necesariamente menos posiblidades.
Con todo, el modo multijugador es una montaña rusa de
sensaciones. Mientras unos modos son bastante satisfactorios, con esa
intensidad y profundidad de juego que la saga nos tiene acostumbrados, otros
dejan bastante que desear. Por ejemplo el modo “Blood Money” resulta muy
divertido. Aquí, los equipos se apresuran a robar un alijo de dinero de un
determinado punto del mapa para traerlo de vuelta a sus respectivas bóvedas. Lo
divertido de esto es que, aunque un enemigo consiga llevar el dinero hasta la
suya, nosotros podremos asaltar esas bóvedas para robárselo si no la están
defendiendo adecuadamente, y viceversa. Esto crea un divertido modo a lo “gato
y el ratón” donde es básico plantearse la conveniencia, o no, de arriesgar lo
que ya tienes para ir a robarles al enemigos o aferrarse y aparcar un autobús
de soldados que defiendan lo que ya se ha conseguido. En cambio, el modo
“Hotwire”, que se ha inventado como el modo mas frenético de este spin-off,
resulta ser un despropósito total. Es la evolución del modo conquista
(banderas) pero aquí los puntos a tomar son vehículos, y para empezar a
puntuar, tendremos que conducirlos y ponerlos a toda velocidad. La teoría es
buena, dándose situaciones épicas de gente disparándose a través de vehículos
en marcha. En la práctica, un solo jugador permite aprovecharse de algunos
mapas mal diseñados para hacer subir la puntuación de su equipo y de paso la
suya propia, potenciando un individualismo del que siempre ha renegado la saga
Battlefield. Algunos jugadores incluso han afirmado estar en el top 100 de sus
regiones simplemente conduciendo en círculos en un modo que requiere casi nada
de esfuerzo.
Hardline se presenta como una alternativa notable a los
juegos de disparos habituales pero muy irregular en sus propuestas. La
posibilidad de afrontar la campaña desde un punto de vista policiaco resulta
bien implementada, pero el componente sigilo tiene tantas luces como sombras y
los giros de guión son bastante previsibles. Cuando no lo son, lo son por “sin
sentido”. El juego acaba enredándose en una espiral de traiciones donde todo el
mundo se traiciona entre si porque supongo que es lo que es lo que hacen los
policías corruptos. La campaña, en comparación, empieza sosa respecto a otros
Battlefields. No comenzaremos volando una central nuclear, si no que
empezaremos patrullando un barrio de fumadores de crack y oyentes de hip hop,
arrestando a trapicheros de poca monta. Como punto de partida para ponernos en
contexto de drama policiaco es genial, funciona como drama cercano,
pero cocinado a fuego lento. También es cierto que la historia empieza
pareciéndose a “The Wire” y, como si en un determinado momento la pasáramos por
un filtro Michael Bay, acaba siendo mas como “Bad Boys”, con explosiones y
fantasmadas varias. Lo que empieza como un asunto bastante básico y de ritmo
lento sobre las drogas y los policías corruptos, pronto tantea su camino en
territorio de película de acción.
El multijugador es una variante del Battlefield habitual.
Aporta mas o menos bien conceptos de policías y ladrones pero se olvida de lo
que ha hecho grande esta franquicia: los tanques. Hay un montón de modos de
juego, muchos logros y un esquema de acción bastante satisfactorio. Tuve
bastantes momentos divertidos en estos modos, lo reconozco, pero si has mamado
esta saga desde muy chiquito, es difícil no sentirse un poco decepcionado
porque no es un Battlefield pero tampoco abraza completamente el concepto de
policías y ladrones. En realidad, parece utilizar “la excusa” como una ventana
para inventarse nuevos modos y otras posibilidades en el multijugador en lugar
de utilizarlo como un componente crucial que cambie todos los esquemas. El
resultado es un tanto extraño, pero bastante bueno y en cualquier caso me sigue
pareciendo mejor que otros multijugadores repletos de niños rata y youtubers
igual de ratas.
Hardline es sin duda una experiencia diferente. La acción es
más rápida en el online, menos estratégica y menos deliberada que su
predecesor, y esa es precisamente la razón por la que esto no se llama
Battlefield 5. De hecho ni siquiera intenta serlo. Tal vez hubiera sido algo
más que eso si hubieran planteado el título como una nueva IP, pero supongo que
nunca lo sabremos a ciencia cierta. En cualquier caso, pertenezca a la saga
Battlefield o no, tenemos aquí un título simplemente aceptable.
Solo me ha quedado una duda ¿dónde guarda el agente Mendoza esa interminable cantidad de esposas?
Solo me ha quedado una duda ¿dónde guarda el agente Mendoza esa interminable cantidad de esposas?




Vamos, que no me pierdo nada por no jugar a este "Battlefield", como sospechaba. Creo que les hubiera ido mejor si no huebieran arrastrado el nombre. Una nueva IP hubiera sido mucho mejor, incluso hubiera "sonado" mucho mejor. Pero en fin las cosas de EA... Battlefield por Visceral, Star Wars por DICE... igual el próximo Need for Speed viene de EA Sports...
ResponderEliminarUn saludo.!
Probé la alfa. Probé la beta. Y las sensaciones de estar ante un juego demasiado "calloddutyzado" eran muy grandes como para plantearme hacer una inversión de 60 pavos.
ResponderEliminarDesde Bad Company 2 ningún FPS ha vuelto a ponerme morcillón... Cada día, cuando me despierto, lo primero que me pregunto es si volveré a sentirme como un niño jugando a un multijugador de "tiros".
Un saludo.