[REVIEW] Far Cry Primal

miércoles

Parece mentira pero hace tan solo 12.000 años nos estábamos matando con palos y encendiéndonos los cigarrillos con piedras. Es un poco la situación que plantea Ubisoft con este nuevo Far Cry por el que, lo reconozco, no daba mucho antes de jugarlo. El giro de la saga me parecía muy arriesgado. Una franquicia que siempre ha apostado por las armas de fuego y la acción rambesca no puede llevarnos ahora a la época del “Caveman Ninja”, donde no existía aún ni lo uno ni lo otro. En cualquier caso, eso no le exime de intriga y emoción por descubrir una tierra advenediza donde tribus formadas por hombres primitivos y animales salvajes luchan entre sí. Afortunadamente, no le han puesto un numerito al final del título y lo han tratado como lo que es, un spin-off.

Far Cry ocurre antes que la música moderna fuese concebida, pero ahí nos espera "Immigrant Song" de Led Zeppelin para estallar durante la introducción en una caza de mamut al más puro estilo Far Cry.  Licencias musicales aparte, Far Cry Primal sigue siendo en gran medida un juego Far Cry.  Las mecánicas serán muy reconocibles para los que vengan de jugar a los juegos anteriores. Yo, que hace dos meses andaba jugando la cuarta parte, me he sentido completamente cómodo, ya que tanto el mapeado del mando como gran parte de sus maneras de hacer son similares en ambas entregas. Por supuesto, aunque muchas cosas se compartan en cuanto a concepto, todo tiene una visión mucho mas prehistórica. Si antes conquistábamos torres de antena, ahora encontraremos hogueras. Si antes conquistábamos puestos de enemigos armados, ahora combatiremos contra tribus enemigas. Si antes utilizábamos prismáticos para localizar enemigos, ahora utilizaremos un pájaro mediante una vista aérea. Far Cry Primal pretende ponernos en la piel de un ser humano primitivo tratando de sobrevivir expandiendo a su vez la colonización de su pueblo, y realmente lo consigue.

Hay algo de místico en Primal del que carecen los anteriores títulos de la franquicia. Pasear por un bosque de secuoyas mientras los rayos de sol atraviesan sus hojas y nos deslumbra es una sensación bastante salvaje. El diseño del mapa es fantástico, y combinado con la dureza y dificultad del juego hace que la experiencia se sienta francamente brutal. El ciclo del día y la noche añade tensión (la dificultad a oscuras se incrementa) y nos deja claro la importancia de tener constantemente un fuego que utilizar como una valiosa fuente de luz. La conexión del juego con la madre naturaleza (no solo con los animales) es un componente que hace de esta entrega algo mas especial de lo habitual. Hay mucha vida silvestre y mucha variedad de entornos. El juego es mas bonito de ver, aunque bien es cierto que técnicamente no es que haya mejorado demasiado respecto a su antecesor.
El mundo se siente mas vivo gracias a todas estas cosas y a otras como la colocación de enemigos, muchísimo mas aleatoria y peligrosa que antes. Todo esto hace que la sensación de amenaza sea mas constante. Los grupos de enemigos suelen ser mas reducidos, pero en clara desventaja armamentística, nos costará bastante acabar con ellos con lanzas y flechas, así que el juego nos incita a utilizar constantemente la táctica del sigilo. Además, a esto tenemos que sumarle la presencia de animales salvajes, que pueden atacarnos tanto a nosotros como a ellos. No es fácil sobrevivir en la prehistoria, y Primal nos dejará bastante claro que en aquellos tiempos llegar a los 30 años tenía que suponer todo un logro… El juego se siente brutal, gore y desesperado, como si estuviésemos sobreviviendo en un lugar donde no deberíamos estar.

La supervivencia será la principal preocupación de Takkar, el personaje principal. Takkar es un miembro de la tribu Wenja que se encuentra en la tierra prometida de Oros, casi por accidente, después de huir de un tigre con dientes de sable durante una cacería. La labor de Takkar no será intentar volver a su tierra natal, si no intentar formar una sociedad prospera en la nueva tierra. Pronto se dará cuenta de que otras tribus han tenido exactamente la misma idea que él y no van a utilizar técnicas precisamente pacíficas para conseguirlo. Takkar (o sea nosotros) tendremos que encontrar a otros miembros de nuestra tribu que también se encuentran perdidos para difundir la raza por todo wenka y colonizarla, por supuesto acabando con el resto de las tribus. Si la trama suena simple es porque realmente lo es, pero en esencia describe perfectamente lo que significa el planteamiento de un juego Far Cry: asumir el control del mapa y matar a sus enemigos.  Nada mas.

La narrativa no es especialmente brillante. Puede tenerse una historia sencilla pero la manera de contarla puede hacerla interesante. No es el caso, aunque por otro lado esa sencillez primitiva tiene bastante sentido en su mundo. La inmersión en cualquier caso es bastante alta, gracias en parte al lenguaje inventado que han tenido que crear para la ocasión. Lo cierto es que suena muy bien, tribal y cavernícola, pero a veces dejan una sensación extraña en cuanto a querer explicar ideas realmente complejas mediante un lenguaje con construcción “tarzanesca” (ir allí, matar Udam). Los subtítulos si, son obligatorios.

Si en los anteriores Far Cry la gestión de los recursos era un componente clave para avanzar en el juego (manejar armas, munición, pieles…) aquí lo es todavía mas. Dado que Ubisoft plantea un mundo donde la supervivencia es un objetivo onmipresente, tendremos que asegurar nuestro estado para cualquier cosa que pueda venir. Navegar por los menús se convierte, pues, en algo bastante habitual dado que generalmente no podemos llevar demasiadas cosas equipadas. Tendremos que pasar un montón de tiempo cazando animales y recogiendo objetos, y puede llegar el momento de resultar tedioso, pero adelantarnos a posibles peligros hará que nuestro avance en el juego sea mas cómodo. Sin embargo muchas veces durante el juego uno se pregunta porque matar a los demás seres vivos que pululan por ahí. Por qué no simplemente esquivarlos. La respuesta es sencilla, porque si no lo haces, tarde o temprano te matarán ellos a ti. Esa sensación de utilizar y justificar la violencia nunca ha tenido tanto sentido como en un juego basado en la prehistoria, una época donde no existían códigos morales y la vida ajena valía el alijo que pudieses saquear de ella.
En esta saga siempre se ha puesto especialmente énfasis en la elaboración de componentes. Por lo general, desollar animales nos permitirá llevar bolsas mas grandes o mayor número de flechas, así como las plantas, que nos permitirán curarnos entre otras cosas. Hay, por otro lado, una especie de saco donde diariamente nos regalarán elementos aleatorios ya fabricados, pero generalmente casi todo lo que hacemos nuevo en el juego requiere algún tipo de elaboración. Lógicamente, si no saqueabas algún enemigo, en aquella época era prácticamente imposible encontrar algo ya fabricado tirado en el suelo. Las armas, los consumibles y las herramientas tienen mucho que ver con la progresión de la historia y ambas partes forman un conjunto excelentemente combinado.

Si bien se ha potenciado toda la parte logística, la parte que ha salido peor parada es, lógicamente, la del combate, que se ha simplificado drásticamente. Primal no es un juego de acción para flipados. Es un terreno donde prefiere no adentrarse. Todas las armas son completamente nuevas (hasta el arco, que no funciona exactamente igual que siempre) cambiando drásticamente las formas de entrar en combate respecto a los anteriores. Casi todas las armas, exceptuando las arrojadizas, han sido planteadas para utilizarse cuerpo a cuerpo, y combinadas con las posibilidades que nos brindan los animales (ahora entraremos en ello), nos harán sentirnos un autentico señor de las bestias. El combate, en el sentido mas estricto de la palabra, se siente mas en este Far Cry que en cualquiera de los anteriores, que resultaban mucho menos orgánicos y viscerales que Primal. Es cierto que hay mucha falta de armas, pero animales domesticables como “el lobo” o “el dientes de sable” son una manera de recompensar esa circunstancia paliando en gran medida el hándicap.

La aportación mas grande de esta entrega es lo mas cacareado de ella, la posibilidad de domesticar algunos animales salvajes que nos ayuden en nuestros quehaceres. Afortunadamente no se trata de domesticarlos mediante una labor a la larga, la mayoría de las veces pasaremos a domesticar cierto animal (uno en concreto, no toda la raza) después de superar una mini-misión muy similar a aquellas en formato psicodélico que planteaba el 3 y el 4. El búho será el primer animal que podremos utilizar, pero luego pasaremos a domesticar otros animales como lobos, tigres y osos. Obviamente cada uno tendrá unas posibilidades diferentes, pero casi todos tendrán una orientación hacia el combate y realmente no pensé antes de jugar al juego que darían tantas posibilidades. En general se comportan como las armas, cada una con sus ventajas y sus inconvenientes, pero funcionando de manera autónoma y viva. Todos los aspectos de Far Cry 4 de alguna manera se han implementado aquí de forma interesante y única, pero en formato animalístico. Resulta un componente vital, y el aprovechamiento de las facultades de cada uno sale de manera natural.
En general, no puedo decir que este Primal haya sido una de mis experiencias favoritas pero si que es de las mas originales de los últimos meses. Era difícil concebir un juego de mundo abierto con las limitaciones del mundo de hace 12.000 años, pero Ubisoft ha salido indemne del envite. El mapa se ve impresionante, pero al mismo tiempo triste, decadente y violento. La sensación de muerte pulula por todos lados así que Primal es un juego de mirar mucho a nuestras espaldas. Pese a toda la tensión constante, el juego resulta divertido, y los animales se utilizan como si fueran gadgets. Si es cierto que la continua búsqueda de recursos y gestión de los mismos puede cansar un poco, pero en general es un juego bastante equilibrado. La trama y la narrativa son un poco inconsistentes pero hay bastante material independiente como para disfrutar otras situaciones, como las misiones secundarias. Primal no se mueve en un contexto político tan fuerte como el resto de la saga, pero no creo que los jugadores de la saga Far jueguen a sus juegos por eso. Si lo que buscas son muchas misiones, principales y secundarias, un gran mapa (mas pequeño de lo habitual), artesanía y una evolución del universo latente, Primal es un juego para ti. 

1 comentario:

  1. Tienes un poder de persuasión extraordinario, porque a mí no me hacen caso ni de Ubisoft, ni de EA, ni de ningún sitio... jaja.

    Bueno, pues tras leer el análisis, me entran dudas. Me estás diciendo que sí, que está bien, pero que no es para tanto. Vengo del 4, que me ha gustado bastante, y no sé, este cambio tan drástico, a pesar de sus bondades no me acaban de convencer. Igual mis expectativas estaban algo altas.

    Me haré de él más adelante, rebajado de precio. Todavía ando por yermos como el de RAGE en estos momentos...

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