Llevaba un tiempo con la
idea de hacer un análisis del nuevo mando de PS4, el DualShock 4,
dado que ha cambiado bastante respecto al que pudimos usar con la
anterior videoconsola de Sony. Pero claro, ha pasado casi un año
desde que la compañía japonesa lanzara su consola de nueva
generación y, la verdad, ya no veo muy lógico el escribir algo que
ya ha escrito todo dios...
Por lo tanto yendo al
grano, el DualShock 4 que vino con mi flamante PS4 yace inerte o medio
convaleciente en el interior de uno de los cajones de mi sala. Lleva
ahí desde hace unos meses, porque al muy jodido se le antojo un
buen día que si yo quería ir hacia la derecha con un personaje de
un videojuego, la dirección exacta a la que el mando me llevaba era
hacia arriba...y así con todas las direcciones a la que intentaba
dirigirme.
¿Te
resbala la seta? No problem, pegamos un trozo de fieltro
y otro de lija, unimos y listo....
Pero la cosa no empezó
así. El problema que tiene este mando reside en el cambio de los
sticks al que ha sido sometido. Ha pasado de un stick de un material
de plástico duro o similar, con un fino moleteado o granulado a
estar recubierto por algún tipo de forro de goma o algo por el
estilo. Y claro, si a esto le unimos que uno es muy “apasionado”
a la hora de jugar, pues el desenlace está claro; el recubrimiento
extraño del stick acaba por fisurarse y finalmente, con el paso de
las partidas, en el suelo.
Con lo cual, nos quedamos
con un stick totalmente calvo y resbaladizo con el que jugar una
partida al Fifa o mismamente al Infamous se nos antoja harto
complicado. La falta de una zona granulada como en el DualShock 3 nos
impide que el dedo quede sobre la “seta” y éste se empiece a
deslizar, sobre todo si a lo largo de las partidas comenzamos a sudar
un poco.
Rojo
suave para que uno se relaje mientras juega....
Quizás o mas bien,
seguramente, de ahí venga el problema de que mi mando comenzase a
dirigir a los personajes de los videojuegos a donde le daba la gana.
Al quedarse el stick totalmente calvo y mi dedo resbalase por su
superficie, comencé a ejercer una mayor presión para que el dedo
estuviera la mayor parte del tiempo sobre la seta, con la final
consecuencia de acabar por estropear el stick. Por otro lado, aparte
de lo chapucero de los sticks, no se pero es la primera vez que un
mando de una videoconsola se me estropea tan rápido...De todo el
tiempo que llevo jugando a videoconsolas, que serán unos 25 años,
nunca se me había roto un mando tan rápido.
Quizás fue que me toco el
mando “malo”, ese que se les escapa a los de la cadena de
montaje...o quizás por algún sitio tienen que recortar para que
podamos tener semejantes maquinones a unos precios que precisamente
hace un par de décadas eran impensables...Sea como fuere, tengo otro
DS4, esta vez rojo y negro y por mucho me me empeñe en suavizarme,
le sigo dando garrote como siempre he hecho...espero que este me
dure, aunque sea hasta las navidades siguientes....



Lo de los sticks de los mandos de PS4 es de los mayores horrores de Sony en su historia con las consolas. Y son mandos que cuestan 60 euros de "nada". Yo pasaría de fieltros y esas chapucillas y me haría de unos protectores:
ResponderEliminarhttp://goo.gl/ut7JE1
Unos parecidos los tengo yo para mis dos mandos, y oiga, mano de santo.
Lo de los fieltros y demás era en plan último recurso y un poco coña jejeje.
ResponderEliminarPero si que le comprare unos protectores de esos, que yo meto mucho el dedo, y como dices, estos sticks son un horror.