Los mandos ya no son lo que eran...

martes


Llevaba un tiempo con la idea de hacer un análisis del nuevo mando de PS4, el DualShock 4, dado que ha cambiado bastante respecto al que pudimos usar con la anterior videoconsola de Sony. Pero claro, ha pasado casi un año desde que la compañía japonesa lanzara su consola de nueva generación y, la verdad, ya no veo muy lógico el escribir algo que ya ha escrito todo dios...

Pero ya que he empezado, voy, por lo menos, a contaros mis experiencias o mas bien a relataros como ha sido mi convivencia con este nuevo mando. Por que sinceramente, el mando y yo no hemos andado precisamente por un camino lleno de rosas perfumadas.

Por lo tanto yendo al grano, el DualShock 4 que vino con mi flamante PS4 yace inerte o medio convaleciente en el interior de uno de los cajones de mi sala. Lleva ahí desde hace unos meses, porque al muy jodido se le antojo un buen día que si yo quería ir hacia la derecha con un personaje de un videojuego, la dirección exacta a la que el mando me llevaba era hacia arriba...y así con todas las direcciones a la que intentaba dirigirme.

¿Te resbala la seta? No problem, pegamos un trozo de fieltro y otro de lija, unimos y listo....


Pero la cosa no empezó así. El problema que tiene este mando reside en el cambio de los sticks al que ha sido sometido. Ha pasado de un stick de un material de plástico duro o similar, con un fino moleteado o granulado a estar recubierto por algún tipo de forro de goma o algo por el estilo. Y claro, si a esto le unimos que uno es muy “apasionado” a la hora de jugar, pues el desenlace está claro; el recubrimiento extraño del stick acaba por fisurarse y finalmente, con el paso de las partidas, en el suelo.

Con lo cual, nos quedamos con un stick totalmente calvo y resbaladizo con el que jugar una partida al Fifa o mismamente al Infamous se nos antoja harto complicado. La falta de una zona granulada como en el DualShock 3 nos impide que el dedo quede sobre la “seta” y éste se empiece a deslizar, sobre todo si a lo largo de las partidas comenzamos a sudar un poco.

Rojo suave para que uno se relaje mientras juega....

Quizás o mas bien, seguramente, de ahí venga el problema de que mi mando comenzase a dirigir a los personajes de los videojuegos a donde le daba la gana. Al quedarse el stick totalmente calvo y mi dedo resbalase por su superficie, comencé a ejercer una mayor presión para que el dedo estuviera la mayor parte del tiempo sobre la seta, con la final consecuencia de acabar por estropear el stick. Por otro lado, aparte de lo chapucero de los sticks, no se pero es la primera vez que un mando de una videoconsola se me estropea tan rápido...De todo el tiempo que llevo jugando a videoconsolas, que serán unos 25 años, nunca se me había roto un mando tan rápido.

Quizás fue que me toco el mando “malo”, ese que se les escapa a los de la cadena de montaje...o quizás por algún sitio tienen que recortar para que podamos tener semejantes maquinones a unos precios que precisamente hace un par de décadas eran impensables...Sea como fuere, tengo otro DS4, esta vez rojo y negro y por mucho me me empeñe en suavizarme, le sigo dando garrote como siempre he hecho...espero que este me dure, aunque sea hasta las navidades siguientes....

2 comentarios:

  1. Lo de los sticks de los mandos de PS4 es de los mayores horrores de Sony en su historia con las consolas. Y son mandos que cuestan 60 euros de "nada". Yo pasaría de fieltros y esas chapucillas y me haría de unos protectores:

    http://goo.gl/ut7JE1

    Unos parecidos los tengo yo para mis dos mandos, y oiga, mano de santo.

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  2. Lo de los fieltros y demás era en plan último recurso y un poco coña jejeje.
    Pero si que le comprare unos protectores de esos, que yo meto mucho el dedo, y como dices, estos sticks son un horror.

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