Estaba naciendo la época dorada de la música dance con sus megamixes, dejando atrás el “bakalao”. LPs y cintas de casete tenían los días contados con el magnífico CD. No había internet (y si lo había era para cuatro privilegiados con conexiones que hoy día consideraríamos ridículas) y quien tenía un ordenador en su casa sencillamente era como un dios. Por supuesto no había móviles y ni mucho menos smartphones, tablets y todo el meollo digital que hoy día disfrutamos (o al menos quien pueda permitírselo, todo hay que decirlo). Deportistas como Induráin comenzaban su leyenda y el fútbol parecía un deporte en el que ganaba quien jugaba mejor. Y después de todo este “remember” genérico del abuelo cebolleta, ¿qué pasa con las videoconsolas?. Pues por ahí andaban Mega Drive y Super Nintendo, ambas consolas de 16 bits prácticamente recién nacidas echándose un pulso histórico.
Y en lo que se refiere a
portátiles, Sega, entonces principal rival de Nintendo en hardware, se vio
obligada a quitar parte del pastel que se empezaba a merendar Nintendo con su
GameBoy. O al menos a intentarlo. La cosa no iba a ser sencilla precisamente.
La portátil de Nintendo tenía un precio de unas 16.000 pesetas aproximadamente,
cosa más o menos asequible para la época, aunque ligeramente cara para el
bolsillo de un trabajador. El precio se iría rebajando hasta llegar a las
9.000, un par de años después. Era la opción más tentadora. Consola portátil
más un juego (de un tal Alekséi Pázhitnov, adivinad cual)
que ofrecía vía pack, con unas prestaciones en relación calidad-precio muy
ajustadas. Autonomía muy duradera, no consumía pilas en exceso y un gran
catálogo de juegos, eran sus premisas. Sega con Game Gear, y otras como Atari
con su Lynx (posiblemente a muchos ni les suene esta última) apostaron por
ofrecer alternativas considerablemente mejores a la de Nintendo.
Game Gear se lanzó en Europa allá
por Abril de 1991. Y venía muy en serio. Para empezar ofrecía una potencia
gráfica descomunal para la época. Su pantalla retroiluminada a todo color
suponía un salto espectacular en comparación con la monocromo de GameBoy que
tenía que usarse con luz exterior. Los gráficos eran más nítidos, prácticamente
era ver una consola de 8 bits en pequeño. Y tanto era así que sacaron un
adaptador para jugar a los juegos de Master System en ella. Se podría decir que
era una Master System de bolsillo. Además su diseño era totalmente opuesto a la
máquina de Nintendo. Alargada a lo ancho disponía de una ergonomía más adecuada
a las manos que la verticalidad de GameBoy. Lucía un aspecto moderno siguiendo
la estela del diseño de las últimas máquinas de Sega. De color gris oscuro
(aunque en Japón salieron varios modelos de colores), una pantalla muy grande y
una presentación espectacular gracias a la publicidad de entonces que era mucho
más agresiva que ahora.
Para los que les guste indagar en
las especificaciones más concretas, aclararemos que era una máquina que contaba
con un procesador de 8 bits (Zilog Z80A) a 3.58Mhz, disponía de una memoria de
64kbit (128 de Vram) y la pantalla era una LCD de 3,2 pulgadas que soportaba
una resolución de 160x144 píxeles con una paleta de colores de 12 bits (4.096 colores). “Texas Instruments SN76489”
es el nombre del chip de sonido que soportaba hasta 4 canales de audio más 8 de
voces, todo ello disfrutable con una calidad mono que se apreciaba mejor si
conectábamos nuestros auriculares a la entrada minijack. Esto era una auténtica
maravilla para la época. Una máquina absolutamente brutal que no tenía rival a
nivel técnico. Dejaba a GameBoy sencillamente en ridículo. Hasta se podía ver
la televisión si te comprabas el adaptador “TV Tuner”, algo inédito para la
época. Observando esta máquina hoy día, aun nos sorprendemos de la calidad de
la misma, y pensamos cómo es posible que semejante consola no pudiera hacer
sombra a la rimbombante portátil de Nintendo, que prácticamente ni se inmutó.
Es más, la tenemos en nuestras
manos, y nos sigue pareciendo una portátil deslumbrante. Notamos el peso, que
si bien no molesta en una primera toma de contacto y el material es agradable
al tacto, al introducirle las pilas es cuando empezamos a sentir algo de
incomodidad al sostener algo más pesado. La pantalla, que era toda una
maravilla para la época, nos puede resultar algo incómoda para la vista. La
iluminación, aunque regulable, hay que definirla con un valor más alto de lo
normal debido al desgaste lógico de los componentes de la pantalla. Pero estas
incomodidades pasan a un segundo plano al introducir algún cartucho. Es
fascinante comprobar como todo un Sonic se muestra con tanta calidad, o
probando otro clásico como Columns, podemos imaginar cómo serían aquellas
partidas de los chavales que pudieron disfrutarla en su momento. Porque para
ser un “pepinazo” de consola portátil, no fue capaz de salir victoriosa de su
lucha enfervorizada contra la omnipresente GameBoy.
Para empezar el precio de salida
no fue precisamente el más atractivo. Costaba casi el doble que GameBoy, entre 25.000
y 32.000 pesetas (aún recordamos algunos las cajas en supermercados como
Continente, ahora Carrefour). Con ese dinero podías comprar un par de consolas
de 8 bits, y a lo mejor te sobraba para juegos. Era muy cara y el concepto de
videojuego no estaba tan bien mirado como lo está hoy día, aunque todavía le
quede camino. Demasiado dinero para un “juguete” para el niño. Los pocos que se
pudieron permitir el lujo, o mejor dicho, la cartera de sus padres, se
encontraron además con otro contratiempo: la famosa duración de las pilas. Seis
pilas AA eran necesarias para que la consola funcionara. Pero en apenas 4
horas, 5 como mucho, se agotaban. Si estabas en casa siempre podías tirar de
adaptador de luz, pero esto, como es lógico, mermaba su funcionalidad como
consola portátil.
Las ventas no iban demasiado
bien, debido a esos dos factores: precio y baterías. Sega intentó remediar el
asunto y decidió sacar incluso un pack con baterías recargables. Pero no se
sabía si era mejor el remedio que la enfermedad, pues recargar las pilas
costaba más del doble de tiempo que el que se requería para gastarlas. Así que,
por unos motivos u otros, se empezaba a dar una de las primeras paradojas de la
historia de las videoconsolas, que años después hemos visto cómo se repetía:
ganaba la consola menos potente. Y eso que por juegos no fue. Game Gear rozó la
friolera de 300 títulos disponibles de todo tipo. Siempre contó con apoyo de
las “third parties”, y compañías como Tecmo, Konami o Codemasters estuvieron
desarrollando juegos para esta portátil. Además debemos recordar que, si nos
hacíamos del adaptador de juegos “Master Gear” contábamos además con todo el
catálogo de Master System.
Casi 40 millones de juegos se
vendieron en lo que duró la vida de Game Gear, que no fue un período corto
precisamente. Desde su lanzamiento en 1990 en Japón (aquí y en USA fue en 1991)
hasta 1997, que se despediría con su último juego oficialmente conocido: “The
Lost World: Jurassic Park”. También Sega hizo una rebaja de precio pasados los
años iniciales, y se pudieron vender los modelos posteriores a 19.000 pesetas
de la época. A pesar de eso seguía siendo la opción más cara, y el dichoso “run
run” de las pilas estaba ya tan extendido que ni las joyas más importantes de
su catálogo (Sonic, Shinobi, Columns, El Rey León, Land of Illusion…) pudieron
con Mario, Tetris y toda la tropa de Nintendo. Realmente Sega hizo lo que pudo
con una máquina realmente soberbia y, aunque no destronó a GameBoy, fue un
rival realmente digno y posiblemente adelantado a su época. Una consola irrepetible
dentro del mundo de las portátiles y que desde estas líneas queremos ofrecer un
humilde homenaje.
¿Y ahora qué pasa con Game Gear? Aunque
siempre podamos tirar de emulador, no hay experiencia comparable que jugar la
máquina original. Hoy día nos podemos hacer fácilmente de una Game Gear aunque
con algunas reservas. El paso del tiempo no ha sido buen compañero de esta
portátil, y será muy común que nos encontremos consolas de segunda mano con
problemas con los diodos y los condensadores. Al parecer la pantalla LCD es más
frágil de lo que parece. Reparadas y todo nos puede llegar a costar entre 50 y
70 euros sin caja. Si queremos con caja original y demás, se puede disparar
hasta los 160 euros aprox. Y accesorios como el “TV Tuner” no abundan demasiado
por las webs de segunda mano (y eso que hoy con la TDT ya no funciona). Por lo
tanto debemos recomendar algo de precaución cuando busquéis una de segunda
mano, ya que es muy importante asegurarnos que la consola esté en condiciones
buenas, casi más por dentro que por el exterior.
Pasado los años es sorprendente
contemplar cómo en incluso esto, GameBoy le ha comido la tostada. Se puede
encontrar más barata y en bastantes mejores condiciones. Hay que reconocer que
Nintendo rara vez ha ofrecido hardware de mala calidad. Pero que Sega no
pudiera con Nintendo en lo que se refiere a portátiles (¿alguien ha podido
alguna vez?), no quiere decir que Game Gear fuera una mala máquina. Nunca lo
fue. La historia de las portátiles no se puede contar sin Game Gear. Ahora
mismo, si disponemos de algo de recursos, podemos hacernos de una de estas fantásticas
máquinas y rememorar aquella época. O, qué demonios, hacerte de aquella
portátil que tenía tu vecino y te vacilaba, o que siempre quisiste tener de
pequeño y nunca pudiste. Recordar esos días en los que podías “montártelo en
colores” con Game Gear o “ir al mogollón, ir a la Nintendo”. Y eso sí que no
tiene precio.




Vaya, que nostalgia y que gran consola. Gracias a ella me encuentro yo aquí hoy, que fue mi primera consola con el Sonic, al cual le habré metido probablemente mas horas que al Fallout y al Skyrim juntos. No había día que no me lo pasase. En cuestión de 45 minutos me fusilaba el juego, sin gastar una sola vida y cogiendo todas las existentes en el juego. Eso si que era un speedrun.. :P.
ResponderEliminarJoder que recuerdos, desde la caja, hasta el anuncio. Con cosas como esta es cuando uno se da cuenta del tiempo que ha pasado. Era increíble la cantidad que sacaron para ella. Tecnológicamente se prestaba mas a ello que la Gameboy…
Por cierto, casualidades de la vida, este mes se cumplen 25 años del lanzamiento de otra gran videoconsola portátil, la LINX, de atary. Otra consola que también era a color…
Genial artículo.
Gracias, es un placer colaborar, como siempre. Lynx es otra gran consola que pasó de tapadillo, como 3DO y otras... Jamás escuché ni por oídas aquella consola portátil en esa época. Era todo GameBoy vs GameGear. La "guerra" Nintendo vs Sega. Me enteré muchos años después, cuando ya había pasado la "edad del pavo" y me informaba mejor de lo que sucedía en este mundillo.
ResponderEliminarUn saludo!.
Me acabo de dar cuenta de cómo pasa el tiempo al leer las especificaciones técnicas de la Game Gear. .. pantalla de 3,2 ", eso no está permitido hoy en los móviles jejeje
ResponderEliminarLa verdad es que yo si que me acuerdo de la Linx y la 3D0...y eso que no soy aficionado a las portátiles...pero anda que no he estado años y años comprando la Hobby con la paga de los domingos. ..Yo con mi NES, y soñando que algún día pudiera tener una consola con los gráficos de NEO GEO jajaja
En fin, que viejunos que somos y que bien nos lo pasamos XD
Buen artículo, Solid. Gracias.